lunes, 25 de noviembre de 2013

Derribando mitos: "La bolsa es como la ruleta"



  
Muchas veces los promotores de la inversión bursátil nos ramos ante este argumento: “Invertir en la bolsa es como jugar en el casino”. Esa afirmación implica muchas características que no se corresponden con las posibilidades que nos da la inversión bursátil. En las próximas líneas revisaremos esa comparación para entender que nos lleva a ella y revisar si es justo o no catalogar la bolsa como un casino y al inversor como un jugador.



De más está aclarar las diferencias institucionales entre el ámbito bursátil en el que empresas y gobiernos se acercan a financiarse con un casino que es un negocio relacionado con el entretenimiento. Quienes hacen la afirmación de que la bolsa es como un Casino, no apuntan a esos detalles sino al hecho de que las inversiones en bolsa tendrían la misma aleatoriedad que el resultado de un juego de ruleta.  O sea que ganar o perder en la bolsa es solamente una cuestión de suerte igual que el jugar en el casino.


            LA SUERTE Y EL RIESGO


Al jugar a la ruleta, quien decide si ganamos o perdemos es la suerte. No hay estudio racional posible que nos lleve a una buena estrategia. El jugador solo decide cuanto arriesgar (arriesgar menos al jugarle a un color, arriesgar más al jugar a un pleno) a la larga quien va a decidir nuestro resultado es exclusivamente la diosa fortuna.  Uno podría pararse en el argumento de Einstein “Dios no juega a los dados” y explicar que hay una mecánica de pelotita, ruleta y tiro del croupier que podríamos medir para predecir donde caerá la pelota. Pero esos cálculos hoy en día resultan imposibles, así que, nos entregamos a la suerte.

En la bolsa uno encuentra un escenario totalmente diferente. En este “juego” el éxito de mis elecciones no depende de la suerte sino de otros factores. Si compro un bono o una obligación negociable (lo que llamamos “Renta Fija”) por ejemplo, el éxito de mi inversión está dado. Ya se en que momento y en que cantidad voy a recibir mi “premio”. O sea que en el momento en que estoy comprando mi bono, ya se cuanto voy a cobrar y por consiguiente, cuando voy a ganar. ¿Puedo perder en este juego? Si, en caso de que el emisor entre en Default y no pueda pagar esa deuda. Pero esto no depende de la suerte, sino de la capacidad financiera y respeto por los contratos del deudor. Al comprar una acción, el riesgo atribuible a nuestro resultado es aún mayor. En este caso, desconozco cuanto y cuando voy a cobrar mi dinero. Sin embargo, el mercado ha desarrollado indicadores para medir el riesgo de los instrumentos financieros, las calificaciones para el caso de la renta fija y los indicadores de riesgo para las acciones.

Sin embargo, la diferencia entre “Suerte” y “Riesgo” es, en el mejor de los casos solo relativa. La “Suerte”, al igual que el “Riesgo”, también se puede medir y elegir. Por ejemplo es menos riesgoso jugar un color en la ruleta que jugar un pleno. De hecho se puede conocer con mejor precisión el porcentaje de éxito en la ruleta que el riesgo asumido en los instrumentos financieros. Los (18/37 ) de probabilidad de ganar con el color Negro son infinitamente más precisos que el Beta (medidor de Riesgo) de 0,87 que tiene la acción de Tenaris o la calificación AAA que poseían los fondos de Lehman Brothers en 2008. Los indicadores de riesgo y calificaciones suelen depender también de información histórica, pero nada nos asegura que lo que pasó en el pasado volverá a pasar en el futuro.

Luego de la simple comparación entre suerte y riesgo, quizás haya avanzado en diferenciar a la bolsa del juego de la ruleta de un casino. Sin embargo, solo demostré que el conocimiento del riesgo de los instrumentos bursátiles es menos preciso que el de la suerte en la ruleta. Si solo consideraramos esto, un hombre racional preferiría manejarse en el mundo del juego por sobre el bursátil. Pero las diferencias no se acaban acá. Analizemos ahora los premios.

LOS PREMIOS. LA GANANCIA ESPERADA


 

El Premio de un juego es lo que el jugador recibe por haber ganado. Si queremos comparar la racionalidad de la inversión bursátil y el juego de la ruleta, podemos afirmar que son similares la búsqueda del jugador de obtener su premio (la plata que recibe por haber acertado al número) y la búsqueda del inversor por obtener su ganancia. El jugador busca su premio en su juego como el inversor busca su ganancia en su inversión. ¿En que se parecen premio y ganancia? En que ambos son proporcionales a la cantidad apostada o invertida. ¿En que se diferencian? En el resultado racional, en la ganancia esperada.

Cuando uno quiere calcular si un juego es o no favorable debe calcular la ganancia esperada. Así, por ejemplo en la quiniela tradicional de dos números se ofrece un premio de $70 a quien acierte un número de dos dígitos surgido en un proceso aleatorio. Existe 100 números del 2 dígitos (00 a 99), que suceda uno solo de ellos nos da un premio de 70$ que suceda alguno de los otros 99 nos da un premio de $0. Este juego nos da una ganancia de $0,70 por cada $ apostado[1]. En la ruleta, no importa si jugamos a color, docena, o pleno  nuestro premio esperado es de $0,97297. Esto quiere decir que un jugador “normal”, o el promedio de los jugadores, luego de 25 tiros de ruleta tienen exactamente la mitad ($0,50) que lo que tenían en un comienzo. Todos los juegos del casino tienen una ganancia esperada inferior a lo apostado. Uno conoce personas que lo pierden todo en 5 tiros y otros que duplican su apuesta. Ellos son casos puntuales, pero en promedio en cada tirada, pierden $0,02703 por cada $ apostado en cada tiro de ruleta. Un solo jugador jugó todos esos juegos, el casino, que es un emprendimiento con fines de lucro y obtiene $0,2703 de ganancia por cada tiro apostado en su ruleta. ¿Es esto injusto? De ninguna manera, el casino es una empresa proveedora de un servicio de entretenimiento del cual disfrutan millones de personas. El casino, busca su ganancia y no engaña en cuanto a las probabilidades de ganar. Todo estudiante con escuela completa puede darse cuenta de las probabilidades en contra que enfrenta en los diferentes juegos, y solo se puede jugar en caso de ser mayor de edad.

Las contrapartes de las operaciones bursátiles son otras personas iguales a mí que desean desprenderse de un activo financiero en un momento en el que yo deseo adquirir ese activo. Realizamos esa transacción a un precio al cual ambos estamos de acuerdo y normalmente sabemos que es cercano al precio al cual infinidades de otros inversores están vendiendo y comprando sus activos (El precio de mercado). ¿Cuál es el rendimiento esperado de esos activos? La respuesta es tendenciosa porque como dijimos antes, las medidas de riesgo no son precisas. Todo cálculo de riesgo les otorga a los diferentes instrumentos financieros una ganancia esperada positiva. Hoy en día, todo instrumento financiero está valuado de forma que su ganancia esperada sea como mínimo % 0,27% anual para una inversión a 2 años y 2,73% anuales para una inversión a 10 años. Estos números se presentan en momentos de rendimientos muy bajos pocas veces dados en la historia. La historia no nos asegura resultados para el futuro, pero inversiones en paquetes diversificados de acciones dan ganancias anuales promedio de 7,87% y no dan ninguna pérdida para cualquier inversión realizada por un período de 15 años.

Que esto se de de esta manera se da porque la contraparte final de todo instrumento de inversión es una entidad, empresa o gobierno que está de acuerdo en pagar un interés o una ganancia al inversor que financie sus proyectos. Además tienen todos los incentivos en respetar esos acuerdos, tanto por las penas en el caso de no respetarlo como por la posibilidad de, en el caso de respetarlos, poder seguir encontrando financiación en el mercado.


EL JUGADOR Y EL INVERSOR


Ahora lo que nos preguntamos es ¿Porqué alguien querría apostar en el casino si sabe que va a perder?. La respuesta es simplemente porque quiere divertirse. Hay una actitud racional en querer apostar a pesar de que la ganancia esperada sea inferior a lo apostado, la propensión al riesgo. Si uno siente placer por el riesgo, lo racional es apostar, al punto de aceptar ganancias esperadas negativas si es que estás vienen atadas a altos niveles de riesgo. Respeto al jugador que concurre al casino reconociendose como “propenso al riesgo”, solo le aclararía, que en la bolsa puede encontrar formas de saciar su propensión al riesgo mediante inversiones altamente riesgosas y con resultados esperados mayores que los que le ofrece el casino. Despreciar esas alternativas por el casino, si deja de ser racional.

Pero no es el jugador propenso al riesgo a quien la bolsa recibe mejor, sino a la mayoría de nosotros mortales que somos adversos al riesgo. Que preferimos no jugar el juego en el cual en un tiro de moneda si gano obtengo una segunda casa, pero si no gano pierdo la única que tengo. La bolsa espera a todos ellos y ofrece instrumentos de inversión con diferentes ganancias esperadas y riesgos. Pero una relación siempre se mantiene, a mayor riesgo, mayor ganancia esperada. Los instrumentos que sean más riesgosos deberán pagar una tasa de rendimiento más alta  para atraer a los inversores. Desde el lado del inversor, todos somos adversos al riesgo, pero a aquellos que nos animemos a tomar más riesgo, la bolsa nos dará una ganancia extra por esto, lo que se conoce como prima de riesgo.  

Dejo entonces abierta esta convocatoria a favor de la bolsa como un ámbito muy diferente al que nos encontraríamos en un casino. En la bolsa, el inversor espera ganancias racionalmente y es premiado cuanto mayor riesgo esté dispuesto a tomar. Así serán bienvenidos quienes quieran tener total seguridad de sus ahorros e incrementarlos mientras no los necesiten como así también quienes deseen realizar operaciones especulativas en búsqueda de ganancias extraordinarias. Lo único a tener en mente es saber que es lo que cada uno busca para sus ahorros. En todo este blog  buscamos encontrarán sugerencias  para orientar adecuadamente sus inversiones.






[1] La ganancia esperada se calcula como la sumatoria del premio de cada escenario por la probablidad de que ese escenario suceda, en nuestro caso 1/100 * $ 70 + 99/100 * $0 = $0,70

lunes, 11 de noviembre de 2013

Conocer mis inversiones 2: ¿Cómo hago para invertir en La Bolsa?


Para el ahorrista medio Argentino La Bolsa sigue pareciendo un mundo fuera de su alcance. En el imaginario aparecen mixturas de una versión criolla de la película “Wall Street (1987)” de Oliver Stone con la idea de jugadores de casino trasnochados. Pero como veremos, nada de esto es cierto, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires tiene todas las facilidades para que cualquier ahorrista, sin importar lo escasos que sean sus ahorros, pueda operar en ella. De adultos, ya no tenemos que superar el miedo al hombre de la bolsa, sino a la misma bolsa. Por eso hoy vamos a ver los tres primeros pasos para invertir en la bolsa.


PASO 1: ABRIR UNA CUENTA COMITENTE EN UN BROKER


La Bolsa de comercio de Buenos Aires en sí misma, junto con otra institución porteña, el Mercado de Valores, son espacios en los que solamente se realizan transacciones. En el conjunto de mercado y bolsa se da el lugar en el cual se realizan las compras y ventas (operaciones), con la ventaja de que en ellos se encuentran todos los que deseen vender o comprar diferentes activos (Bonos, Obligaciones Negociables, Acciones, Opciones, Fideicomisos, cheques de pago diferido, cauciones, etc.). Sin embargo, uno no puede acercarse personalmente a realizar sus inversiones, sino que en representación nuestra quien concurre es una Sociedad de Bolsa, lo mismo a lo que llamamos Broker.
Por lo dicho, el primer paso para poder operar activos de la bolsa es abrir una cuenta Comitente en una sociedad Bolsa. El trámite es gratuito, solo requiere presentar DNI, comprobante de ingresos (recibo de sueldo) y una certificación de que tenemos una cuenta bancaria  (basta imprimir el membrete del resumen Online o llevar el último resumen). Pasados unos días, vamos a ser los titulares de una cuenta comitente abierta en una Sociedad de Bolsa. Es importante remarcar que la sociedad de Bolsa es solo un intermediario en tus operaciones. Ellos están obligados a informarte sus costos que normalmente son una comisión por operación y un gasto mensual por mantenimiento de la cuenta. Fuera de estos costos no hay movimiento que ellos puedan hacer sin autorización del titular de la cuenta.


PASO 2: TRANSFERIR EL DINERO

La llamada cuenta comitente estará a nuestro nombre y tendrá un número que la identifique dentro de la Sociedad de Bolsa. Esta cuenta comitente en parte es como una cuenta bancaria en la que uno ingresa y retira dinero. Pero en la cuenta comitente uno no solamente maneja dinero sino también los activos financieros que se operan en la bolsa. Luego de abrir nuestra cuenta la misma estará vacía. No tendremos ni dinero ni activos en la misma. Para poder comenzar a comprar activos financieros necesito primero depositar el dinero que vamos a pagar por las operaciones que planeamos hacer.
Lo que el ahorrista va a transferir en este primer momento es la parte de sus ahorros que quiere destinar a las operaciones en bolsa. El proceso de enviar dinero a la cuenta comitente se puede realizar cuantas veces se desee. Para todo inversor novato siempre sugiero que al menos una vez, aunque no sea necesario, se practique también transferir dinero en la dirección contraria, de la cuenta comitente a nuestra cuenta bancaria. Siempre es mejor realizar esa experiencia por primera vez en un momento que no sea de urgencia financiera y ayuda al inversor a confiar más en su Broker.

PASO 3: OPERAR

Una vez recibido el dinero en la cuenta comitente uno puede comenzar a ordenar al Broker los activos que desea comprar. ¿Cómo se hacen esas ordenes? Les doy tres ejemplos de ordenes que le enviaría a mi operador que se llama “Gordon” de la Sociedad de Bolsa “Gekko SBSA” para comprar 100 acciones de Galicia pagando hasta $9,45 para mi cuenta comitente: 1305

1)      Conversación teléfonica:
- Hola Gordon, por favor, comprame 100 acciones de Galicia en la 1305, pago $9,45, muchas gracias.

2)      Mail 1:
  A : gordon@gekko.sba.com.ar
  ASUNTO: Compra 1305
Gordon, comprame 100 Galicias
Saludos.

3)    Mail 2:
       A : gordon@gekko.sba.com.ar
       ASUNTO: 1305
C 100 GGAL $9,45

Algunos Brokers tambien disponen de plataformas online para cursar operaciones.
Es importante entender que en este momento todavía no se realizo la compra. Sin importar que cotización veamos, para yo poder comprar mis 100 acciones de Galicia la orden que curse mi Broker va a tener que encontrarse con la de otro Broker que quiere vender 100 acciones de Galicia para alguien que acepta venderlas como mínimo a un valor menor o igual a $9,45. Supongamos que cuando mi Broker busca en GALICIA encuentra un vendedor a $9,40, en ese caso concreta la operación.
La operación se va a ver reflejada en nuestra cuenta con una entrada de 100 acciones de Galicia en la parte de instrumentos financieros y una salida de $940,00 en la parte monetaria. En ese mismo momento el “Valor de mi cuenta" seguirá siendo igual al dinero que había transferido al comienzo pero compuesto por diferentes activos. Por un lado tendré $940 menos en la parte monetaria, pero por el otro tendré 100 acciones de Galicia más en la parte de instrumentos financieros las cuales valen $9,40 cada una. La diferencia es que mientras solo tenía dinero depositado el valor de mi cuenta era siempre el mismo. Ahora que está compuesto por dinero y acciones el mismo va a variar en la medida en que varíe la cotización de mis acciones, y más delante de todos mis instrumentos financieros. Tambien recordemos que ese valor de cuenta no es el dinero que tengo disponible para retirar de mi cuenta comitente. Antes que eso, tendré que vender todos mis activos financieros para recibir el dinero a cambio.
Algunas consideraciones finales.

Seguridad: El broker es un intermediario. Tu dinero y tus activos están depositados en empresas dedicadas a la seguridad en custodia como son el Banco y la Caja de Valores, Cias. de primer nivel mundial.   La Caja de Valores te va a informar periódicamente por fuera de tu Broker lo que vos tenés depositado, el Broker no tiene acceso a manejar tus activos (Sean instrumenos o dinero) sin una autorización expresa tuya. Como Broker, la Sociedad de Bolsa no tiene ni la voluntad ni, lo que es más importante, la posibilidad de estafarte. Incluso en caso de que la misma quiebre, la caja de valores resguardará todos tus activos y te ayuda a que puedas disponer fácilmente de los mismos.

Familiaridad: Ya veremos lo que tenemos que tener en cuenta al evaluar que Broker elegir. Pero por ser parte de la construcción de nuestro futuro es importante conocer al Broker, al operador con quien normalmente operemos, pero también a los procesos, de movimientos de dinero, de información, etc. A partir de esto como inversores vamos a ganar la confianza que necesitamos tener en quien vamos a depositar nuestros ahorros. Como ejemplo de esto, yo he llegado a ir a tesorería a retirar 5 USD (Dólares) (ante la atónita cara del tesorero) para confirmar esa posiblidad en los primeros días del Cepo Cambiario de 2012.

Dedicación: El manejo de la cuenta comitente va a ser algo nuevo. Es muy sencillo, pero los primeros días puede costarnos más entenderla. Dediquemos tiempo a leer con detalle los primeros “Boletos” de las operaciones que concretamos, también los recibos. Naveguemos por los accesos On line de mi cuenta, miremos los movimientos, etc. La información en todos ellos es muy accesible y rápidamente tendremos la gimnasia mental para poder encontrar sin problemas la información que necesitemos.

Links de interés:

Mercado de Valores de Buenos Aires: www.merval.sba.com.ar/
Bolsa de Comercio de Buenos Aires: www.bcba.sba.com.ar





lunes, 4 de noviembre de 2013

Conocer mis inversiones - Savings for dummies



Desde hoy inaguramos la sección "Conocer mis Inversiones". La idea es incluir en esta sección todas las publicaciones orientadas a la formación básica del ahorrista individual. Las mismas surgen de conversaciones con ahorristas acerca de sus inversiones. En algunos casos me he encontrado con ahorristas que cuentan con posgrados diciendome: "Yo de eso no entiendo nada". Una buena gestión de nuestros ahorros no requiere más conocimientos que los que aprendimos en la escuela primaria. Solo se debe comenzar por el principio y TODOS terminan aprendiendo.


El objetivo de estas publicaciones es que cualquier ahorrista, sin importar su desconocimiento de inversiones maneje estos conceptos para tener un control mínimo sobre sus inversiones y así elegir la mejor y estar atento a fraudes.  

Conocer mis inversiones 1: Ganancias


Ahorramos e invertimos para ganar más plata. La economía nos enseña que el ahorro es un “sacrificio del consumo presente”. Solo nos sacrificamos porque creemos que en el futuro, gracias al esfuerzo de hoy, vamos a poder consumir más. Por eso, es totalmente normal esperar una ganancia de nuestras inversiones que incremente nuestros ahorros de cara al futuro.

  




¿CUÁNTO GANO?


Quienes recién se asoman al mundo de las inversiones normalmente se alegran cuando ven ganancias. Como administrador de inversiones muchas veces me encuentro con personas que reaccionan de igual manera cuando se les informan sus resultados sin importar si la ganancia fue excelente o mediocre. Como si lo único importante fuese que el valor de la cuenta haya aumentado. Por eso en las próximas líneas intentaré dar un panorama básico de cómo medir las ganancias de mis inversiones.  


MUCHO MÁS QUE UNOS NÚMEROS BONITOS

Pensemos en el ejemplo de una persona que invierte $10.000. Al pasar 30 días revisa su cuenta y ve que la misma vale $11.500. La ganancia que reportaron nuestras inversiones es la diferencia entre el valor actual y el valor inicial, o sea $1.500. Ahora pensemos que pasan otros 30 días y al revisar sus inversiones ve que las mismas valen $13.100. Haciendo la misma cuenta vemos que por todo el período lleva ganados $3.100. Pero, ¿En que mes ganó más? En el primero ganó $1.500 y en el segundo $1.600, parecería que durante el segundo mes la inversión tuvo mejores resultados, sin embargo vamos a ver que no es así.
Un ejemplo extremo nos ilustrará porque. Imaginemos a otro hombre que destina $1.000 a una inversión, y después de un mes, la misma vale $3.000, ganó $2.000. Al mismo tiempo había realizado otra inversión de $100.000 y al pasar el mismo mes, vale $102.500. En la segunda inversión ganó $2.500, $500 más que en la primera, sin embargo, este hombre, que sabe como medir sus ganancias, se da cuenta que es la primer inversión la más rentable.

LO QUE IMPORTA ES LA PROPORCIÓN

Raramente nos importe el monto ganado en una inversión como lo analizamos en el párrafo anterior (el “monto de la ganancia"). Lo que el inversor debe estudiar es su ganancia en proporción a su inversión. Llamamos a esta proporción rentabilidad de la inversión. Así, nuestro inversor no compara ganancias de $2.000 contra otra de $2.500, sino que compara rentabilidades del 200% ($2.000/$1.000) y del 2,5% ($2.500/$100.000).
Podemos ahora volver a nuestro primer ejercicio y ver que: En el primer mes la rentabilidad fue de 15% ($1.500/$10.000), a lo largo de los dos meses fue de 31% ($3.100/$10.000), sin embargo en el segundo mes la ganancia fue de 13,91% ($1.600/11.500). A pesar de que $1.600 parecían más que $1.500, podemos ver que la rentabilidad del primer mes fue, en realidad, mejor que la del segundo.

... PERO TAMBIÉN EL TIEMPO

Ya entendimos la importancia de ver a nuestra ganancia en proporción al dinero invertido inicialmente. Pero hay otro factor muy importante para la evaluación de nuestras ganancias, el tiempo de la misma. En el ejemplo anterior parecería que la inversión a 2 meses fue muy superior a la inversión durante el primer mes si comparamos sus rentabilidades. 31% contra 15% ¡Más del doble! Pero definimos anteriormente que la ganancia era el “premio a mi sacrificio”, entonces, cuanto por más tiempo me sacrifique, más ganancia debo esperar. Ahora ¿Cómo medimos el tiempo de sacrificio? Simplemente igualando los plazos. La rentabilidad de 31% en dos meses es una rentabilidad del 14,4% por mes; la rentabilidad de 15% en un mes es una rentabilidad de %32,25 en dos meses. Al igualar los plazos vemos que la inversión durante el primer mes fue mejor que la inversión durante los dos meses en conjunto[1]. Lo más usual es analizar tasas anuales de rendimiento. La rentabilidad anual de la inversión a dos meses fue del 405% anual y la de la inversión a un mes fue de 435% anual.

AHORA SI, PODEMOS COMPARAR

Ponderar mis ganancias por monto invertido y plazo de la inversión es el primer paso para conocer mis ganancias. Así voy a poder comparar mis inversiones contra otras similares por la rentabilidad que ofrecen. Por ejemplo la tasa de un plazo fijo (siempre expresada en rentabilidad anual, sin importar que el plazo sea de 30; 60; 90 o 360 dias), lo mismo la TIR de un bono, o la rentabilidad anual de una acción. Todos estos valores se expresan en proporción y por un plazo de normalmente un año.
Esta información es la básica que todo ahorrista debe conocer, por más que nuestras inversiones sean manejadas por un tercero (ejecutivo de cuenta, Broker o fondo de inversión) siempre debemos estar informados al menos de las rentabilidades anuales de nuestras inversiones. En esta página pretendemos que incluso el ahorrista menos avezado adquiera este conocimiento y así pueda elegir y desarrollar mejores inversiones.



[1] ANEXO Matemático: Para igualar los plazos de una inversión debo tomar la rentabilidad + 1 y elevarla a una potencia (a/b) donde a es el plazo al que quiero llevar mi inversión y b es el plazo de mi inversión. Al resultado le resto 1

Ejemplo1: ¿Cuál es el rendimiento anual (12 meses) de una ganancia de 5% en 3 meses?
DATOS: Rentabilidad 5% (0,05); Plazo de la inversión (b) 3 meses; Plazo al que la quiero llevar (a): 12 meses.
RESOLUCIÓN: [(1,05) ^ (12/3)] - 1 = 21,55%