martes, 20 de mayo de 2014

MI EXPERIENCIA EN EL ANÁLISIS TÉCNICO

En este blog he sido poco propenso a escribir opiniones y experiencias personales prefiriendo centrarnos en datos objetivos. Sin embargo, como continuación y extensión de la publicación anterior me voy a apartar de esa costumbre. En el último año he cambiado totalmente mi perspectiva sobre el A.T., me he formado en su conocimiento y lo que es más importante, he realizado muchas predicciones basándome en esos estudios en muchos casos con buenos resultados tanto para mis inversiones como para las que administro.

MI PROPIA REVOLUCIÓN COPERNICANA

El Epistemologo Thomas Khun desarrollo una extensa teoría sobre los paradigmas científicos. En su teoría llama “Revoluciones Copernicanas” a los procesos en los cuales un conjunto de ideas es abandonado y remplazado por uno novedoso. Uno de los aspectos más interesantes de la teoría de Khun es que estos cambios no se dan por “las ventajas teóricas o empíricas de una teoría sobre otra” sino por hechos puramente psicológicos. Ese fue mi caso en tomar el Análisis Técnico.
A principios de Mayo de 2013 me encontraba finalizando mi posgrado de especialización en mercados de capitales en el IAMC del MERVAL. Por mi formación de economista y seguramente también por el desarrollo que di por muchos años a la epistemología no entraba en mi cabeza otro análisis que el fundamental. La famosa búsqueda de los “micro fundamentos” que explican los movimientos macroeconómicos. La dirección del posgrado también estaba en manos de dos de los Macroeconomistas más importantes del latinoamérica, los profesores Frenkel y Fanelli por lo que gran parte del posgrado acompañaba mi formación. Sin embargo, como mucho dicen, lo mejor de los posgrados no está en los profesores sino en los compañeros. Uno de mis compañeros era un contador de 24 años que su única experiencia laboral había sido durante años en el cual sea seguramente la casa de análisis técnico más importante del país. Durante todo el año que llevábamos estudiando juntos, compartíamos nuestro interés en el mercado desde nuestros diversos puntos de vista. Yo como siempre revisando los fundamentos de las empresas en las que invertía. Confiaba en lo subvaluados que se encontraban los activos inmobiliarios y agrícolas de IRSA y CRES; creía que la caída de valor de YPFD había sido excesiva; Confiaba en la capacidad de producción de TS y en la potencialidad de ERAR. En bonos solo esperaba el sinceramiento del IPC y confiaba que la TIR del 14% en RO15 era excesiva. Pero en todo momento me burlaba de los análisis técnicos comentándole a mi compañero que el “Solo hacía dibujitos”.
Para el 6 de mayo de los pocos módulos que nos quedaban en carpeta estaba el de Análisis Técnico a dictarse por los profesores Maslatón y Ruarte. Para ese momento no sabía quién era Elliot, apenas había escuchado de una serie de Fibonacci, y hubiese errado en caso de intentar arriesgar que significaban las siglas OHLC. El Merval y los bonos llevaban un excelente rendimientos desde los mínimos de Junio 2012 (2100 puntos) con un máximo relativo a fines de Enero (2900 puntos), un impasse en Febrero y excelentes rendimientos en Marzo y Abril que llevaban al principal índice de acciones de la Bolsa de Buenos Aires a la zona de 4000 puntos y al CCL (hoy dólar bolsa) cerca de los $10. Difícil era pronosticar un ajuste en esos momentos en los que los indicadores de actividad volvían a mostrar datos positivos luego de un mediocre 2012. Sin embargo, durante la jornada bursátil del 7 de Mayo, mi compañero, que pasaría a ser mi analista técnico de cabecera me indicó que los 4100 eran techo del MERVAL de la onda iniciada desde los 2100 y que el recorte iba a superar el ¡25% del valor total del índice! Ese 7 de Mayo desarmé el 50% de mis posiciones en acciones. Esa noche tuve mi primer clase de Análisis Técnico, a pesar de que algunas de las posiciones desarmadas el día anterior, aumentaron durante la siguiente jornada, el 8 de mayo desarmé la posición restante de acciones. Solo me lamento no haber desarmado también la posición de bonos en dólares.
Quienes se inician en la inversión bursátil festejan cuando suben los papeles en los que están invertidos. Después de un tiempo me doy cuenta que no hay nada más hermoso que ver como bajan los papeles que uno estudia en los momentos en los que uno se encuentra fuera de ellos.
Desde ese día me di cuenta del poder de predicción que tiene el A.T. ¿Hubo momentos en los que se equivocaron esas predicciones? Sin duda, pero los aciertos fueron tan fuertes (no solo ese máximo en 4100, sino también el soporte de esa caída en 2900 (marcando clarísimamente el 61,8% de la caída de Fibonacci) a principios de Julio) que las ganancias compensaron cualquier pérdida de los errores. Terminado el posgrado tomé otro curso de A.T., para alguien que conoce el mercado se pueden acceder en menos de 20 horas de capacitación. Pero el A.T. no es una ciencia, sino que tiene mucho de arte, y como todo arte es clave la práctica, que al igual que entrena la mano en el pintor, también entrena la vista en el analista.

CAMBIO HEGELIANO

Mis 6 años de estudio de Economía y el desarrollo de esas ideas hasta Mayo de 2013 que me volvían un fundamentalista fue la Tesis en mis análisis. Los sucesos que relaté desde el 8 de Mayo de 2013 hasta Octubre de ese año, esa revolución en mi forma de pensar fueron mi antítesis. Abandono total del análisis fundamental y su reemplazo por la adopción absoluta del análisis técnico.
Uno de los profesores nos comentaba como podíamos predecir todos los momentos claves en la historia de nuestro país siguiendo series de Fibonacci en tiempos: Los 55 meses desde cierto hecho, los 89 marcaban hechos clave, los 144 serían catastróficos… (Me gustaría releer esto en Mayo de 2015 ). Las crisis norteamericanas, las crisis emergentes, todo se podía pronosticar usando Fibos, tanto en valores como en tiempos. Otro de los profesores nos decía que YPF y los bancos Argentinos iban a estar quebrados para 2014 mientras que TS sería la única empresa argentina en sobrevivir.
El AT permitiría a uno analizar acciones de empresas que nunca había escuchado hablar, pero no solo índices de activos financieros. Crecimientos de países, Índices de popularidad de gobernantes, incluso el desarrollo de la vida personal se podría predecir por un análisis técnico.
Fue el mismo compañero de la universidad quien logró mi síntesis. El A.T. es muy poderoso, pero de ninguna manera se pueden excluír los estudios de la realidad y el día a día de las empresas. Cuidado esto difiere mucho del concepto clásico que nos dice: “El Análisis fundamental nos dice que comprar y el técnico cuando”. Nada de eso, de hecho el estudio de información real que hoy en día incluyo en mis análisis en muchos casos contradice los principios del Análisis fundamental. Operar en contra de las calificadoras, de los resultados de balances, de las noticias de fraude, de los rumores de expropiación, de las recomendaciones de TIMES, los grandes fondos de inversión y LA NACIÓN y EL CRONISTA para el mercado Argentino. Pero eso es también A.F. aunque no de la forma en el que normalmente nos lo es enseñado, sino adaptándolo al importantísimo componente psicológico de los mercados.

CONCLUSIÓN

Esa es la síntesis de mi acercamiento al análisis técnico. Espero no sea mi puerto de llegada porque va a significar que no aprenderé nada más. El mercado no me ha hecho millonario hasta ahora así que claramente no he desarrollado completamente mis conocimientos y sin duda no son acabados. Pero espero esta historia les sirva para entender las potencialidades que tiene este enfoque y la que pueden tener muchos otros que aún no conocemos. Siempre se sigue aprendiendo y siempre lo debemos seguir haciendo, el día que lo dejemos de hacer, el día que nos neguemos, a al menos probar otros conocimientos, va a ser el día que comencemos nuestra declinación definitiva.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Introducción al Análisis Técnico

Los tipos de valuaciones de acciones que estuvimos estudiando en las últimas entradas responden a lo que llamamos Análisis Fundamental. Estos estudios son los básicos que uno realiza al querer valuar una empresa: Analizar sus estados financieros, las noticias que afecten sus resultados, compararlo con otras empresas similares, etc. Sin embargo, existe una rama de los valuadores de activos que creen que estudiar esos factores es de menor importancia y la única predicción válida que se puede hacer viene de analizar los precios pasados de una acción. Esto es el Análisis Técnico.

LA INUTILIDAD DEL ANÁLISIS FUNDAMENTAL

La primera tesis que esgrime un analista técnico para defender su opinión es la simple demostración que el análisis fundamental no sirve. El analista fundamental argumenta que todo activo tiene un precio teórico, una valuación correcta, un valor esperado que surge de los distintos estudios que se pueden hacer.  Comparaciones de Ratios, análisis financieros, proyecciones, ratios de dividendos, Cash Flow descontados, etc. Sin embargo, los activos financieros muestran cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, precios efectivos. Distintos valores a los cuales un comprador y un vendedor acuerdan transferir el activo a cambio de dinero.  En este marco la recomendación de un Analista fundamental es:
Comprar: En el caso de que el precio teórico esté muy por encima del precio efectivo;
Vender: En el caso de que el precio teórico esté muy por debajo del precio efectivo; ó
Mantener: En el caso de que el precio teórico se encuentre cercano o levemente por encima del precio efectivo.
Pero la realidad nos demuestra que ningún analista fundamental puede predecir en que momento ese precio efectivo va a acercarse al precio teórico. Entonces, aunque un activo se esté cotizando a un precio inferior al teórico, para ejemplos de hoy, podemos pensar en el Dólar valuado en euros. ¿Cuánto tiempo va a tardar hasta que se acoplen estos precios? En la valuación de monedas como es este caso, el desvío de un tipo de cambio de equilibrio puede tardar más de 5 años en volver a su valor de equilibrio. Alguien que ante la crisis Europea en 2010-11 compro DÓLAR y vendió EURO a 1,25 estaría muy frustrado hoy en los valores de 1,4. ¿Cuándo van a equilibrarse las monedas? Pocos Analistas fundamentales se animarían a predecir una fecha, y en mercados, el momento es tan importante como el tipo de decisión.
Además, sabiendo los desvíos que los precios pueden presentar sobre el precio teórico del análisis fundamental... ¿Quién quiere perder esas oportunidades de ganancia/perdida?

LA JUSTIFICACIÓN PSICOLÓGICA

La segunda tesis es también muy esbozada por los Analistas Técnicos, pero pocos pueden dar una justificación acabada. La misma es la del factor psicológico y su poder como verdadero creador de precios de mercados.  Al darle preponderancia a los psicológico sobre lo técnico, los precios futuros no van a estar justificados por decisiones basadas en estudios sino por reacciones de las personas. Por ejemplo si un activo se encuentra cayendo en picada, el analista fundamental debería disminuir sus recomendaciones de venta y aumentar las de compra (por baja del precio efectivo vs el precio teórico) sin embargo, la reacción natural psicológica va a ser la de querer deshacerse de ese activo que tanto está cayendo.  ¿Dónde se va a encontrar un límite a esas caídas?  El Analista Técnico nos va a responder que para ver “hasta donde” tenemos que ver o la subida previa (en caso de que sea un movimiento contra tendencia) o la caída anterior a esa subida en caso de que la caída continúe una tendencia. ¿Porqué debemos ver eso? Por qué los precios pasados indican niveles en los que ingresaron compradores y salieron vendedores, los niveles previos van a indicar soportes (mínimos) o resistencias (máximos).

SUPERANDO TAUTOLOGÍAS

Sin embargo la mayor justificación que el Análisis Técnico tiene es su capacidad de realizar predicciones. Es interesante que justamente algunos críticos de este tipo de estudios critican al A.T. con argumentos como: “Siempre van a tener razón, si cae es porque no supero la resistencia, si sigue subiendo es porque la quebró”. Sin embargo, cuando vamos a la realidad son los Técnicos quienes producen el mayor número de predicciones en sus publicaciones. Incluso van más allá y los que se destacan son los que generan un track-record sobre sus predicciones. Esto significa que revisan sus predicciones y destacan si acertaron con su predicción o no.  El analista fundamental no posee tal nivel de predicción y es a la larga el primero en encontrar la “nueva información” por la cual no se dieron sus predicciones en vez de criticar las mismas.
Un buen Analista técnico nos da además las cotas en las que se enmarca su predicción para evitar que ante el error generemos pérdidas aún mayores. Una típica “recomendación” nos indica la dirección y el objetivo del papel, pero también un Stop Loss. Por ejemplo, un papel que hoy cotiza a $8,48, el A.T. puede recomendar su compra esperando que alcance un valor de, digamos: $8,90. Pero esa recomendación debe ser acompañada por el Stop Loss que podría ser en $8,40. Así el inversor le puede atribuir a la estrategia que va a seguir un V.A.R. (Value at Risk ó valor a riesgo que es el porcentaje de la inversión factible de perderse), en este caso $0,08/$8,48 = 0,95%.

LA FALSA JUSTIFICACIÓN DE LA PROFESÍA AUTOCUMPLIDA

Algunos traders argumentan que la efectividad del Análisis técnico no se da por los hechos comentados arriba, sino por tratarse de una “profecía auto cumplida”. Esto quiere decir que, como la mayor parte del mercado son analistas técnicos, cuando encuentren un precio a partir del cual esperan un rebote, entonces van a realizar las compras. Como son mayoría, van a ser esas mismas compras las que hagan que el precio vuelva a elevarse. De esta manera son ellos mismos quienes hacen que se “cumpla” lo que esperaban que suceda por sus análisis.
Desde mi punto de vista, esto es una completa falacia. En primer lugar esto no permitiría explicar cómo se difundió el A.T. en un comienzo. Tal tesis requiere que R.N. Elliot durante la década del 30´ haya sido una especie de mesías que hubiese difundido su teoría instantáneamente y luego hubiese mostrado su eficacia. Además un análisis de los principales fondos de mercado nos muestra que los mismos se manejan más por decisiones institucionales que por decisión de los analistas técnicos que tienen en sus equipos. El grueso del mercado no es manejado por los analistas técnicos. Finalmente debemos comprender que diferentes analistas técnicos pueden encontrar diferentes estrategias al ver un mismo gráfico. Incluso si realizaran el mismo análisis, el portfolio que manejan puede tener diferentes niveles de exposición al riesgo o de Duration que haga que tomen decisiones diferentes.

CONCLUSIÓN

Esta publicación está lejos de intentar ser una promoción del análisis técnico. Dejo pendiente escribir mi propia experiencia con esta herramienta. Lo que sí creo es que existen demasiadas justificaciones teóricas y empíricas como para descartar su uso, al menos como un tipo más de análisis en cualquier proyecto de inversión financiera que se lleve a cabo. Y para el “inversor de fácil entusiasmo”, tengamos en cuenta que el A.T. es falible. Todo Analista sincero admite esto, pero también van a comentarnos sobre los “8 de cada 10 casos”; ”6 de cada 10 casos” o solo “1 de cada 10 casos” en los cuales sus predicciones se cumplen, y en el resto aplican Stop Loss.
Creamos o no en las diferentes tesis esbozadas las estrategias que sugieren los buenos analistas técnicos (entre las cuales destaco su visión de la psicología del mercado y el uso de Stop Loss) es una manera inteligente de enfrentar la inversión bursátil riesgosa.



jueves, 3 de abril de 2014

El Riesgo en las acciones


Excepto que hayas sido un inversor extremadamente afortunado que siempre ganó (y si lo hiciste espero que estés disfrutando tus millones y no leyendo mi Blog), luego de las primeras prácticas reales vas a haber acumulado tu buena experiencia de ganancias y pérdidas. Son estas experiencias las que van convirtiendo al inversor inexperto que es un “buscador de ganancias” en un inversor consciente que es un “administrador de riesgos”. Por eso en la publicación de hoy vamos a estudiar de que manera podemos “medir” los riesgos de las diferentes acciones en las que invertimos.

RECORDEMOS  QUE ES EL RIESGO

Es importante, recordar que a pesar de que el término “riesgo” en el lenguaje coloquial se relaciona con “posibilidad de que se presente una situación negativa”. El riesgo en activos financieros no solo refleja la posibilidad de pérdida sino también la de ganancia. Así, para una acción el “riesgo” es un concepto equivalente (y de hecho, así se mide) al de volatilidad o variación. Una acción riesgosa no es una acción con mayor propensión a la pérdida, sino una acción con mayor propensión a la variación, o sea a que suba y baje fuertemente. Para que el concepto de riesgo se vuelva negativo cuando hablamos de instrumentos financieros tenemos que tomar la premisa (que por más “loco” que sea el inversor, siempre debe tomar) de que todo inversor es en mayor o menor medida averso al riesgo, es decir, que no le gusta el riesgo. Entre dos instrumentos con igual rentabilidad esperada, siempre vamos a preferir el de menor riesgo. Aunque la verdad es que nunca vamos a estar seguros de una rentabilidad esperada y si la hay, mayores niveles de riesgo se deben asociar, normalmente, a mayores rentabilidades esperadas.

EL  INDICADOR BETA

Como ya mencionamos en la publicación anterior los indicadores no dan ninguna información hasta que no comparamos el dato de una acción con el de otra acción similar . El beta tiene la ventaja de ser un indicador relativo (o sea que ya está comparado a algo). El beta nos determina el nivel de riesgo de una acción en relación a su índice de referencia. Para el caso de las acciones cotizadas en la BCBA el indicador de referencia va a ser el MERVAL, en el caso de una tecnológica de EE.UU el índice de referencia será el NASDAQ, en caso de otro papel cotizado en el NYSE la comparación será hecha con el índice DOW JONES.  Los índices de acciones no tienen un comportamiento propio sino que se determinan por la composición de los papeles que representan. Algunos de esos papeles son más o menos volátiles que el mercado, eso se expresa en su indicador Beta. Un indicador Beta cercano a 0 refleja un papel con muy poca volatilidad, si el Beta es cercano a 1 esa acción tendrá una volatilidad promedio (similar a la del índice de referencia), y si es significativamente mayor a 1 nos dará la indicación de que esa empresa tiene una cotización muy volátil.
El Beta se construye con la información de los precios pasados del papel y el índice. Es un dato estadístico y objetivo (para el que le guste la matemática, es la relación entre la covarianza del papel y el índice sobre la varianza del índice) y como tal nos va a dar datos de información pasada, pero nunca de información futura. Para entender su potencial también tenemos que entender el contexto en el que analizamos el beta. Por ejemplo, para el MERVAL actual, que desde Mayo de 2012 inició un proceso de crecimiento en pesos espectacular (Incluso medido en dólares, oficial, blue, violeta, el que quieras, fue el índice país que mayor crecimiento tuvo en 2013 y en lo que va de 2014) las acciones que poseen Betas bajos no reflejan poca volatilidad sino crecimientos magros, tales son los ejemplos de COME (Beta = 0,13) y MOLI (Beta = 0,32) mientras que las que crecieron más que el promedio muestran betas altos como EDN (Beta: 1,94) y BMA (1,6). Por eso siempre es interesante tratar de entender  de donde surge el dato del Beta. En el mercado de EE.UU. una empresa que posee un beta bajo y sostenido es Mc Donals (MCD) con un beta de 0,35 y la hace una acción muy poco riesgosa. Por el contrario un caso paradigmático de un mal funcionamiento del indicador Beta es el de la farmacéutica ARENA (ARNA) que por haber tenido aprobaciones de patentes en momentos que el mercado iba a la baja expresa hoy un Beta negativo (-2,25). El beta negativo expresa que el papel se comporta de manera contraria al mercado, esto no es algo común excepto en compañías que producen activos de refugio, como el oro. Por eso en algunos momentos las mineras pueden tener Betas negativos.

MIRAR EL RIESGO POR SI MISMO

Alguno me podrá decir que lo que importa no es el Beta sino el Beta modificado. Sin embargo, este indicador no es mucho más que ponderar el Beta por el índice de apalancamiento de la empresa analizada. Y justamente es el apalancamiento uno de los factores principales que uno tiene que observar para conocer el “riesgo real” de la empresa que tarde o temprano se traducirá en el riesgo financiero. El apalancamiento es la proporción en que la empresa financia sus activos a partir de recursos propios y de recursos prestados. Cuanto mayor sean los recursos prestados mayor será la ganancia potencial para el accionista en caso de que los negocios sean exitosos, pero en caso de que los mismos bajen habrá que pagar todo lo que fue prestado por los acreedores antes que el accionista vea un solo peso.
Conocer el negocio también es importante. Las farmacéuticas chicas en EE.UU. son empresas muy riesgosas ya que su éxito o fracaso puede depender solamente de la aprobación o no del permiso para producir un medicamento. Mientras que empresas que tienen un negocio establecido, de gran tamaño y con precios y costos estables van a tener un riesgo sensiblemente menor.
También podemos analizar la reacción que esperamos de los ingresos de las empresas ante vaivenes en la macroeconomía. Así las acciones de compañías que producen artículos de consumo poco elásticos al ingreso (que se siguen consumiendo por más crisis que haya) como, la ya mencionada, Mc Donnals, Coca Cola o (hasta el momento que comenzaron las prohibiciones en la década del 90´) las tabacaleras como BAT, mantienen sus ingresos parejos.  El consumo de Coca Cola, Mc Donnals y de cigarrillos no baja cuando la gente tiene menos dinero pero tampoco se consume significativamente más cuando aumenta. Lo contrario ocurre con las empresas de Restaurantes de lujo, o entretenimientos cuyos consumos se ven muy afectados por la disponibilidad de ingreso de los potenciales consumidores.

CONSIDERACIONES FINALES DEL RIESGO

Finalmente nunca debemos olvidar el riesgo al fraude. Los grandes fraudes al estilo Maddof o Parmalat suelen permanecer ocultos para los inversores minoritarios, por eso siempre es importante que al comprar, sepamos que es lo que estamos comprando. ¿Qué produce la empresa? ¿Ha crecido significativamente sobre bases sólidas en los últimos años? ¿Puede seguir creciendo de manera parecida en el futuro? Hay muchas empresas en las cuales invertir, así que si no tenemos esa información sobre una que elegimos, mejor, pasar a otra.

Y más allá de las inversiones bursátiles, sepamos que si existen inversiones que nos pueden dar resultados extraordinarios de esos que a veces vemos promocionados en los cuales se dice que “Con solo USD 1.000 invertidos , obtuve USD 10.000 en tres meses” y son inversiones legales, pero tienen implícito un riesgo altísimo, obviamente (si es que el argumento es real) van a publicar el que tuvo éxito y no a los 20 que perdieron todo su capital invertido.        

martes, 1 de abril de 2014

VALUACIÓN DE ACCIONES

Ya estuvimos analizando la estructura general de las acciones. En el Post de hoy vamos a comenzar a estudiar los precios que pagamos por las mismas. Estos análisis son muy importantes, porque, a diferencia de cuando compramos un bono para tenerlo a vencimiento, al comprar una acción no nos arriesgamos solamente a tener un bajo rendimiento, sino a tener pérdidas en nuestras inversiones. Siempre es importante recordar que ninguno de estos medios de valuación son ni objetivos ni exactos y ninguno nos asegura el éxito de nuestra inversión, a la larga, como explicamos en otros Post los “sentimientos” se terminan imponiendo sobre el razonamiento racional al momento de comprar y vender una acción.

LAS GANANCIAS FUTURAS

Como explicamos en el primer post, cuando uno adquiere una acción se hace “dueño”  de una compañía. Warren Buffet, uno de los inversores más exitosos de los últimos 50 años sugiere que al comprar la acción de una gran corporación, uno debería hacer el mismo razonamiento que el que haría al comprar un negocio del barrio que conoce. ¿Cúal es ese razonamiento? Simplemente comparar el precio que vamos a pagar por ese negocio en comparación con las ganancias futuras que esperamos que ese negocio nos vaya a dar. Pensemos por ejemplo en que deseamos comprar un negocio de ropa. Analizando la información que nos provee el vendedor del local, vemos que factura $200.000 por mes, que el costo de esa ropa vendida es de $110.000, que paga unos $5.000 de diversos servicios, $30.000 de gasto por los empleados que trabajan en la tienda y unos $25.000 de otros gastos. La ganancia bruta del negocio es de unos $30.000/mes ó $360.000/año. ¿Qué precio sería el adecuado pagar por este negocio? ¿$100.000 (Precio A)? ¿$1.000.000 (Precio B)? ó ¿$10.000.000 (Precio C)? Podemos hacer algunas  cuentas fáciles:


% Ganancia Esperada/ año
Años para recuperar la Inversion
Precio A: $100.000
360%
0,28
Precio B: $1.000.000
36%
2,78
Precio C: $10.000.000
3,6%
27,78

¿Qué tasa de ganancia es la correcta? ¿Cuántos años son los adecuados para recuperar el precio que pagamos?
Tampoco acá hay una respuesta clara, todo depende del contexto en el que estemos parados.  Para este negocio por ejemplo, podríamos ver una alternativa de inversión que siempre está disponible para todos, como es la tasa de interés pasiva de un banco (La tasa que el banco paga por el dinero que se le deposita, en Argentina, pensemos en la tasa de un plazo fijo). En nuestro país actualmente se encuentra cercana al 25%. En ese contexto, pagar el precio C ($10.000.000) sería un despropósito, ya que con la misma inversión y en un canal mucho más seguro como es el de depositar el dinero en un banco, podríamos estar obteniendo $2.500.000 al año en vez de los magros $360.000 que obtenemos por comprar el negocio. ¿Y que hay del precio B? Si lo invertimos en el banco obtendríamos solo $250.000 que son menos que los $360.000 de invertir en el negocio. El razonamiento básico sería que es preferible pagar eso por el negocio y obtener mayores ganancias, pero acá entra otro concepto que hablamos en uno de las primeras publicaciones de este Blog, El Riesgo. Esos $110.000 más que gano al año, ¿Valen la pena el riesgo extra que tomo por invertir en el negocio que por invertir en el banco?

No tenemos la respuesta para esto, pero vamos dejando algunos conceptos claros necesarios para la valuación de empresas y por lo tanto de acciones:

11)      Comparar el precio que vamos a ganar con las ganancias futuras. En los mercados bursátiles es muy común encontrar el indicador Price to Earnings (P/E) que es similar al de “años para recuperar la inversión” que mencionamos anteriormente. Este indicador es objetivo cuando se hace sobre los resultados ya publicados por la empresa cotizante, sin embargo, como en todo negocio, no nos importan los ingresos ya pasados sino los futuros que son desconocidos pero estimables por los analistas de bolsa, por lo que el indicador pasa a ser P/E E usando el supraíndice (E) para indicar que las ganancias (Earnings) serán estimadas.
22)      Comparar entre empresas. De nada nos sirve saber si el P/E es de 2, 10 ó 20 si no tenemos con que compararlo. Entonces este indicador gana su potencial cuando podemos compararlo con el mismo indicador de otras empresas. Así, un P/E por debajo del promedio indicará que el precio de esa empresa es bajo y viceversa al ver un P/E alto. Sin embargo, vale la pena mencionar que los índices como el P/E solo sirven para comparar entre empresas del mismo rubro. De nada sirve analizar que está barato el P/E de un banco al compararlo con el de una petrolera.
33)      Valuar los Riesgos. Esta tarea es muy complicada y depende en gran grado de la propensión al riesgo de cada inversor. Lo recomendable para este proceso es tener siempre presente la tasa de interés libre de riesgo, esto quiere decir cual es el rendimiento de una inversión sin riesgo alguno.  Dicha tasa es teórica, pero para nuestros fines prácticos usaremos la tasa de los bonos del tesoro estadounidense en el caso de inversiones internacionales (aprox 0,40% para un año) o la de plazo fijo en Argentina para inversiones en pesos (BADLAR aprox 25%). Siempre debemos tener en cuenta estos valores para analizar cuanto rendimiento por encima de estas tasas nos darán las inversiones que realizamos que implican cantidades mayores de riesgo.

EL VALOR CONTABLE

                También para comparar empresas del mismo rubro, muchas veces nos es importante analizar el precio que pagaremos en relación al valor contable de la participación que estamos comprando. Como comentamos en el post anterior, normalmente una empresa posee un valor mayor que el que su contabilidad nos muestra por todos esos valores intangibles que la contabilidad no puede valuar. El ya ser parte del negocio y conocerlo son desde el vamos, valores importantes que una empresa tiene y no se reflejan en contabilidad alguna. Sin embargo la mayor ventaja de este indicador es que nos permite “relativizar” el precio del papel. ¿Qué significa esto? Las diferentes empresas cotizan a diversos precios, incluso si son del mismo sector y ningún sentido tiene comparar los $27 a los que cotiza la acción de Banco Macro (BMA) con los $13 a los que cotiza la acción de Galicia (GGAL).
A lo largo de la vida de la acción las empresas ordenan hacer “Splits” (que por cada acción que se tiene se pasen a tener, por ejemplo 2, lo cual hace automáticamente valgan la mitad) o “Reverse Splits” solo en la búsqueda de generar precios que faciliten la compra y venta de las acciones. Es por esto que esos valores de $27, $13 o $500 no tienen ningún sentido en cuanto a la valuación de la empresa y su comparación con el resto. Ahí es cuando el indicador “Price to Book Value” adquiere su significado, permitiéndonos ahora ver cuán por encima de su valor contable cotiza cada empresa.  Ese se transforma en un indicador útil para ver porque el valor que el mercado le da a cada empresa pero también nos da el dato de que si consideramos que ambas empresas son muy similares, entonces la que tenga un menor P/BV nos va a indicar que se encuentra “barata”.

CONCLUSIONES Y EJEMPLOS EN EL MERCADO ARGENTINO

Vamos a ejemplificar como usamos estos indicadores en el sector bancario y en el mercado local:
En nuestro panel líder de acciones tenemos 3 bancos cotizantes, Banco Macro (BMA), Banco Francés (FRAN) y el grupo financiero Galicia (GGAL). Los dos primeros cotizan con ratios de P/E similares (4,3) mientras que el último cotiza con un P/E de 6,5. Uno podría entender por esto que hay una ventaja en GGAL como empresa frente a los otros bancos Argentinos. Si por el contrario, creemos que la operatoria de los otros bancos es similar a la del grupo financiero, en ese caso deberíamos vender las acciones de GGAL (que se encuentran caras relativamente) y comprar de BMA y FRAN (que se encuentran baratas) hasta que todos los P/E estén en valores similares.

Pero también quiero poner la atención en como estos indicadores son muy útiles para ver oportunidades de inversión. Hemos insistido en distintas publicaciones como el supuesto “mal momento” que vive la Argentina es en realidad una gran oportunidad de inversión. Los bancos argentinos se encuentran en muy buenos momentos y en toda la década han generado importantes ganancias que aún no se han capitalizado en el precio de sus acciones. Esto lo podemos ver en como los indicadores de P/E son muy bajos al compararlos con los de un banco Brasilero (ITAU: 9,66) y aún más con bancos de EE.UU. y México (Bank of America: 19,21; Banorte: 18,04). Como podemos ver para que los bancos Argentinos operen a el 50% del valor de un banco norteamericano, los precios de FRAN y BMA deberían más que duplicarse, mientras que los de GGAL deberían aumentar en más de un 50%. En un contexto de leve mejora del país, los bancos también podrían incrementar sus ganancias haciendo que los efectos de la “normalización” sean aún mayores y se expresen generando grandes rendimientos en la inversión en acciones de estos bancos. Aunque como siempre aclaramos, esto es renta variable y nada nos asegura, que GGAL en realidad se encuentre inflado y para volver a P/E como los de BMA y FRAN pierda el 50% de su valor…

martes, 25 de marzo de 2014

INTRODUCCIÓN A LAS ACCIONES

En las próximas publicaciones nos vamos a meter de lleno en el Análisis de las Acciones. Hemos ya insistido en que todo inversor debe darle preponderancia a la inversión en activos de menor riesgo, como cauciones, bonos o inversiones a plazo fijo. Sin embargo, ese mayor riesgo que viene atado a una acción también trae aparejado la posibilidad de alcanzar mayores ganancias. Eso hace que las increíbles subas (y pérdidas) del mercado accionario llamen mucho más la atención de los inversores que el “aburrido mundo de las tasas de interés”. Iniciemos el camino para conocer el apasionante mundo de la inversión en “activos de renta variable”.

DE QUE HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE ACCIONES

Los instrumentos financieros que comúnmente llamamos acciones surgen de la decisión de una empresa de cotizar porciones de su capital para financiarse en el mercado primario. Normalmente esta situación se da en los casos en que la compañía desea expandir su negocio y no puede hacerlo con su propio capital. La empresa necesita dinero porque ve que hay una oportunidad para que su negocio crezca. Para conseguir ese dinero tiene 2 posibilidades. La más común sería endeudarse con una entidad financiera, normalmente un banco. El banco a cambio de ese dinero reclamará la devolución del mismo a un plazo + el interés que corresponda, por el “riesgo” de prestar ese dinero y que la empresa no lo pueda devolver.  En el mercado bursátil las compañías también pueden endeudarse en el mercado emitiendo “bonos corporativos” que en Argentina llamamos Obligaciones Negociables. Pero puede que la Cia no desee comprometerse a un pago seguro a plazo por diversas razones: Que desconozca en qué momento van a “madurar” las ganancias de la expansión del negocio, que las tasas de interés sean muy elevadas, o que su negocio sea tan atractivo que haya un gran público inversor deseando ser su socio (lo cual va a permitirle que le den una mayor cantidad de dinero a cambio de un menor porcentaje de la empresa). En ese caso, la empresa hace una emisión de acciones.
La valuación inicial de una acción es un proceso arduo e impreciso[1]. Los valores contables (Valor Libro) no representan el verdadero valor de una empresa, un buen Management, una posición preferencial frente a un mercado o simplemente una moda pueden multiplicar varias veces el valor contable de una empresa. Pero por suerte, no es en ese primer momento de emisión donde la mayoría de nosotros vamos a comprar una empresa. Cuando, nosotros inversores decidimos comprar una acción, lo vamos a hacer en lo que se conoce como “mercado secundario”. No vamos a tener ninguna relación con la empresa emisora, sino que la contraparte de nuestra inversión van a ser otros inversionistas.
Ahora, una vez que la adquirimos somos dueños de una empresa. Dueño quizás suene demasiado fuerte, pero así es: Yo hoy poseo unas 6 acciones de YPF que valen algo más de $1800 (USD 180 aprox). Está bien que en comparación con el “Market Capitalization” (El valor de todas las acciones multiplicado por el precio de las mismas) de USD 11.720.000.000 mi participación del 0,00000153% parezca menor, pero mis derechos son proporcionales a los de PEMEX con su 5% o al sector público nacional y su 51%. Dichos derechos son de dos tipos: Políticos y Económicos.
Los derechos económicos me dan el derecho a percibir el % que me corresponde de los dividendos que la compañía decida distribuir. El estado no puede recibir dividendos por su 51% sin darme el correspondiente a mi 0,00000153%. Pero también puedo determinar las decisiones claves de la Cia que se votan en la asamblea de accionistas y esas 6 acciones, incluso 1 sola de ellas, me permite asistir a las asambleas y expresar mi voto. A eso se lo conoce como derechos políticos de la acción.

GANANCIA DE UNA ACCIÓN

Ya dimos una buena idea de que poseemos cuando tenemos una acción. Pero nadie compra un papel por un hecho fetichista de “poseer” parte de una compañía. Uno compra una acción por que espera que esa compra nos reporte una ganancia futura. ¿Cómo la obtenemos? De dos maneras: Por ganancia de capital o por ganancia por dividendos.
Los dividendos son la forma en que los dueños de la empresa reciben las ganancias de su empresa. La empresa obtiene ganancias por su actividad durante un ejercicio, pero esas ganancias son retenidas a menos que se decida el pago de un dividendo. El monto total que se decida como dividendo será distribuido proporcionalmente entre todos los accionistas de la empresa. En otros países, EE.UU. por ejemplo, las cias tienen políticas de dividendos muy definidas como pagar $0,10/ acción durante cada trimestre y cambiar esas políticas (tanto aumentarlos como aún más disminuirlas) son sucesos muy importantes para la valoración de la acción. Incluso algunas empresas de Real State que quieren ser consideradas dentro de la categoría REITs (Real State Investment Trusts) se ven obligadas a pagar en dividendos al menos un 90% de las ganancias que hayan obtenido dentro de cada período.
En nuestro país, por diferentes razones, las políticas de pagos de dividendos son muy escasas. Por eso, la forma en que uno cristaliza una ganancia con una acción no es a través del dinero que recibimos a través de los dividendos sino por el incremento del valor de la acción que poseemos. Esta particularidad genera una dificultad mayor, porque no habremos “realizado” ganancia alguna hasta que hayamos vendido la acción que poseemos, o sea que en este caso, no solo debemos comprar la acción adecuada, sino también venderla en el momento adecuado si es que lo que queremos es recibir el dinero en nuestra cuenta.   

     
LOS RIESGOS DE LAS ACCIONES

¿De donde surge el valor de una acción? Como dijimos antes, no hay una técnica universal para la valuación de las empresas.  La contabilidad nos entrega un valor del patrimonio neto de una compañía. Sin embargo, raramente los dueños quieran vender su compañía al valor contable de la misma. El “valor” de una empresa, y por lo tanto su precio, son mucho más que la simple diferencia entre el valor contable  de sus activos (Los bienes productivos, las inversiones, el dinero y el stock de producto) menos el valor de los pasivos (Las deudas de la empresa). Una buena imagen de cara a los clientes puede ser mucho más valiosa que la mayoría de las máquinas de una empresa. Posiciones preponderantes en el mercado, ideas revolucionarias, managers de reconocida experiencia[2] son valores que una empresa posee y que no se incluyen en ningún estado contable. El valor de mercado de las empresas puede ser 10, 20 o 30 veces el valor contable de una empresa y hasta más. Empresas que contablemente se encuentran quebradas (el pasivo supera el valor de los activos), que son llamadas “compañías en Distress” poseen valor de mercado. ¿Porqué? Porque nunca sabemos que cambios pueden suceder que hagan que esos activos se revalúen y la empresa vuelva a recuperar el valor de su patrimonio neto y la generación de ganancias.
Sin embargo, tampoco sabemos cuando estos “activos intangibles” que la contabilidad no toma en cuenta, en realidad están sobrevaluados… y cuando llegue el momento en que los inversionistas reconozcan el verdadero valor, el mismo sea muchas veces inferior al que se estimaba en un principio. Esto haría caer fuertemente el valor de nuestras inversiones. Pensemos aún más, que pasaría si esa empresa se encontraba “apalancada” es decir había tomado mucha deuda en base al valor de sus activos intangibles. Cuando el mercado valúe esos activos al valor correcto, sus acreedores no van a reducir el valor de la deuda de la empresa, al contrario van a pedir una garantía mayor por el dinero prestado a una compañía que en realidad tiene menos valor que el que suponía. Estas caídas son las que provocan los quiebres de una empresa ante un crack del mercado, tal es la situación que vivió Lehmann Brothers y tantas otras en el 2008. No ocurren ni 2008s ni 1987s ni 1929s[3] todos los días, pero ocurren y nada nos dice que no van a volver a ocurrir. Como también ocurren Maddofs, Bonzis, Parmalats y Enrons[4].
En los casos mencionados, los inversionistas han llegado a perder el 100% del capital invertido. Si la empresa quiebra, la ley indica que el accionista va a ser el último en recibir algún pago, proveedores, acreedores empleados están antes en la lista de espera para recibir la escasa liquidez que aun le quede a la empresa. Si no se llega a la quiebra, las empresas pueden terminar cotizando al 30 ó 40% del valor inicial. Desde el vamos, el inversor bursátil al invertir en acciones debe estar preparado para perder hasta el 20% de lo invertido sin que eso signifique una mala decisión, al contrario, debe estar preparado para que, incluso perdiendo eso mantenga su inversión (y hasta llegue a reforzarla como comentamos en la publicación anterior).
En los próximos días, comenzaremos a detallar los análisis de la información pública que el inversor puede hacer sobre las acciones en las cuales desea invertir.








[1] Muy interesante fue el caso de la emisión inicial de acciones de Facebook (FB) en Mayo de 2012. La compañía decidió que el valor inicial era de USD 38, algunos inversionistas, en el mismo día llegaron a pagar USD 45 por cada acción y unas semanas más tarde valía solo USD 25. Nadie sabe cual es el valor real de la empresa, especialmente cuando, como en el caso de la red social, no tiene empresas que compitan y sean “comparables”.
[2] Un ejemplo clarísimo de esto lo podemos ver en como, los cambios en la salud y posterior deceso de Steve Jobs afectaron la valuación de Apple (AAPL)
[3] Años en los cuales hubo grandes caídas generales de los mercados, generando problemas en la “economía real” y por lo tanto afectando también los precios de las compañías que se encontraban “sanas”
[4] Conocidos casos de Fraudes en empresas o fondos cotizantes

martes, 4 de marzo de 2014

La psicología de las Inversiones

Las emociones juegan un papel crucial en las inversiones. La supuesta racionalidad que deberían tener los mercados se ve empañada por frenesís de euforia y depresión que afectan el valor de nuestras inversiones. Es muy común que esos mismos movimientos generen acciones irracionales también en el inversor afectando la posibilidad de alcanzar los objetivos planteados al comienzo de la inversión.





Ya hablamos del hecho que el precio de todo activo que vemos en el mercado se generó porque hubo alguien que compró y alguien que vendió ese activo a ese precio. La teoría económica nos dice que esas decisiones (el vender y el comprar) fueron hechas por “agentes racionales” (personas que saben todo acerca del mundo y de si mismas y hacen (venden, compran o mantienen) a partir de esa información). Sin embargo, más allá de la utilidad de la teoría económica, la decisión real de quienes participamos del mercado tiene menos racionalidad y más instintos y emociones que lo que la teoría nos puede describir.
El “hombre económico racional” es un ser imaginario que no encontramos en la realidad[1]. Las compras y ventas de todos los días las hacen personas como cada uno de nosotros en nuestros trabajos diarios. Directivas, normativas, problemas de autorización, retrasos, errores están presentes en las decisiones de inversión que todos los días se ven en el mercado y logran imponerse al análisis racional. Sin embargo, cuando nos vamos a las finanzas personales, esos aspectos desaparecen y aparece uno más serio, el de las emociones.

PSICOLOGÍA DEL INVERSOR

Al administrar nuestras finanzas personales, intentamos utilizar nuestro conocimiento e inteligencia para tomar decisiones que afectan de manera fundamental nuestra vida material. La importancia de lo que está en juego, la seguridad de nuestros proyectos, y posiblemente de otras personas que dependen de nosotros, hace que el componente emocional sea muy fuerte. En ese error de predicción que nos hizo comprar un activo que luego bajó un 20%, se ve afectado nuestro futuro viaje, la fecha en la esperabamos comprar el auto, la casa o aspectos más importantes de nuestro futuro familiar. El inversor deberá tener una sangre muy fría para que su siguiente decisión no esté plagada de emociones que se impongan al análisis racional.
Todos los inversores somos seres humanos y nos vamos a ver afectados por las emociones. Cuenta la leyenda que Sir Isaac Newton, en su retiro acercó su increíble capacidad de raciocinio al mercado de capitales inglés e invirtió en una empresa muy exitosa de su época, la Compañía de indias orientales. Sus ahorros se incrementaron en gran manera, porque había confiado correctamente en el atractivo proyecto de “misiones” que organizaba la compañía. Pero en cierto momento, se dio cuenta que los precios de esas acciones estaban inflados, una fiebre especulativa estaba haciendo que se paguen precios altísimos por participar en las “misiones” de la empresa. Siguiendo su análisis, vendió las acciones que poseía realizando una enorme ganancia. Sin embargo el fenómeno de la burbuja especulativa de su época lo fascino. Y a pesar de esperar el desplome del precio de las acciones, estos seguían y seguían subiendo por más y más meses. La caída que Newton esperaba, nunca llegaba. Así fue como uno de los mayores genios en la historia de la humanidad, al ver que se había “equivocado” al cerrar su posición en la Compañía de Indias Orientales, vuelve a concebir su idea de los mercados de capitales. Ahora cree en la posibilidad de que las acciones sigan y sigan subiendo indefinidamente, y vuelve a invertir en esta empresa con toda su riqueza como para compensar el tiempo que “perdió” estando afuera. Semanas más tarde, las acciones de la Compañía de Indias Orientales alcanzaron su máximo… la burbuja estalló y Sir Isaac Newton tuvo que disponer de tan solo un humilde retiro hasta el final de sus días.
Como vemos, más allá de nuestra capacidad de raciocinio (que a Newton le sobraba), las emociones que despierta la administración de nuestros ahorros suelen nublar nuestro buen juicio. Por eso quiero repasar algunos conceptos que son muy importantes para evitar que los aspectos irracionales tomen el control de nuestras decisiones.      

OPORTUNCRISIS

Cuando un activo cayó mucho en su valor los inversores lo suelen dejar de lado. Lo mismo sucede cuando un activo retrasa su crecimiento en comparación con otros. Los inversores no desean permanecer en el activo poco dinámico y lo venden reduciendo aún más su precio. Las valuaciones de los activos de muchas empresas y bonos sufren corridas en contra que hace que su valor se reduzca sensiblemente en pocos días. Sin embargo, mientras la empresa o institución de la cual depende el pago de esos activos se encuentre financieramente saludable, esta corrida no le generará efecto alguno en su estructura real. El valor intrínseco, el valor real de la empresa tiene una variación mucho menor al valor de esa empresa en el mercado de capitales.
Para la mayor parte de los análisis racionales la caída del valor de un activo lo hace más atractivo. En el caso de un bono, una baja del precio hace aumentar la TIR, lo cual hace más deseable al bono. En una acción, ratios como el Price to Earnings o Price to Book Value se reducen generando señales de compra.
Por eso, al momento de comprar, debemos estar muy atentos, no a los activos que subieron su valor, sino por el contrario, a los que perdieron, ya que en muchos casos esa “crisis” en el valor puede ser una real oportunidad de ingreso. Asimismo si un activo aumentó exageradamente su precio, será un buen momento para venderlo y realizar las ganancias de la inversión. 

LA ESTRATEGIA. MANTENÉ TU PLAN

Antes de colocar mi inversión debo haber realizado una estrategia en la que definí como iba a estar compuesta mi cartera. A partir de conocer el horizonte temporal de mi inversión, el objetivo de la misma y el nivel de tolerancia al riesgo del inversor definimos una estrategia para la cartera. La estrategia es consecuencia de un buen manejo de los conceptos de duration, riesgo y diversificación.
Siempre y cuando no ocurran cambios fundamentales con respecto a la información que conocíamos al comienzo de la inversión, es ideal conservar la estrategia de asignación de activos que habíamos definido al comienzo. Un mayor dinamismo por parte de un tipo de activos suele generarnos la idea de que debemos incrementar la exposición a esos activos y viceversa. Pero estos movimientos, afectan la diversificación de la cartera (que debimos tener en cuenta al elegir la estrategia de inversión) y el esquema de riesgo elegido. Así, los activos más dinámicos, posiblemente sean más riesgosos y al incrementar nuestra participación en ellos vamos a estar aumentando el riesgo total de la cartera. Por el contrario, los activos, que hayan perdido valor, seguramente también sean más riesgosos, pero recordemos que “riesgo” no es necesariamente negativo (solo lo es al entender que en general, todos somos aversos al riesgo) y desprendernos de ellos nos puede alejar de la ganancia futura que esperábamos de esos activos al momento de elegirlos.

LA “COBARDÍA” DE LOS MERCADOS… Y COMO OPERARLA

Hay una frase de la economía que dice que nada es más cobarde que las inversiones. Con esto se suele querer indicar, que al momento que haya alguna señal que se pueda entender como negativa, los capitales rápidamente abandonarán esos activos. Sin embargo, también la debemos acompañar con el concepto de anticipación de los movimientos que posee el mercado de capitales. Al manejarse por expectativas futuras inciertas, los valores de los activos financieros necesariamente intentan “adelantarse” a las noticias en la economía real. Cuando el hecho sucedió, (sea este de efectos positivos o negativos) el mercado ya lo asumió. En el caso de nosotros, pequeños ahorristas, de ninguna manera podremos disponer de información antes que los grandes inversores que tienen una estructura enorme  y canales de información desarrollados para conocer los hechos y los rumores con la mayor antelación posible.
Dejo dos buenos consejos para manejar estos conceptos de los mercados de capitales:

1)      “Operar con el rumor y cerrar la operación con la confirmación”. Como dijimos que los precios de los activos dependen de expectativas, los rumores determinan los precios, sin embargo, una vez confirmadas las noticias, las mismas solo reflejarán lo que el mercado creía que iba a suceder y la confirmación no generará mayor impacto. Entonces, si el rumor es que sucederá algo positivo, el activo debería ganar valor desde el inicio del rumor hasta que el mismo se confirme. Llegado ese momento, muchos de los inversores que compraron el activo por el rumor creerán que no hay más espacio para sus ganancias y venderán realizando una “toma de ganancias” que hará perder valor al activo y al inversor que esperó a comprarlo al momento que se confirmó la noticia. Lo mismo pasa al contrario. En nuestro país, el rumor y posterior estatización de YPF (YPFD) refleja este comportamiento a la baja. El posterior acuerdo con la petrolera norteamericana Chevron lo reflejan a la suba.

2)       “El mercado hace techos con buenas noticias y pisos con las malas”. Muy relacionado a lo anterior, este es un concepto clave en quienes se dedican al análisis técnico de los activos. En Argentina el “techo” (máximo) del índice MERVAL se dio en el año 1992, momento en que se estableció el plan de Convertibilidad. El país viviría luego años de crecimiento (interrumpidos por la crisis mexicana del 94-95) pero si se hubiese comprado acciones una vez que el plan fue establecido, los resultados serían de fuertes pérdidas. ¿Cuál fue el piso? El año 2002, momento en que el país atravesaba la crisis más fuerte de su historia. Nuevamente oportuncrisis. El inversor que hubiese ingresado en esos momentos hoy podría haber multiplicado sus ahorros en hasta 500 veces (para que quede claro invirtiendo $1.000, se podrían tener hoy ¡$500.000!)

Finalmente vale recordar lo expuesto en el primer párrafo, aun cuando vemos caídas del 10% en un activo en un día y pensamos que todo el mundo está vendiendo, debemos entender, que si hay un precio es porque alguien está vendiendo, pero también hay alguien que está comprando, seguramente basado en ideas como las que acabo de presentar.



[1] Lo más cercano a esto se dan en ciertos traders quienes construyen programas de computación que pueden analizar una inmensa cantidad de información para luego entregar estrategias de inversión para diferentes activos. Demás está decir que aún no se puede demostrar definitivamente que la respuesta de estos sistemas sea superior a la entregada por otros tipos de análisis.

sábado, 8 de febrero de 2014

Como elegir bonos



   
                En la última publicación  hablamos sobre la importancia que deben tener los bonos en cualquier cartera de inversión (80% cartera; y hasta 100% en carteras de bajo riesgo y largo plazo). En el día de hoy vamos a trabajar sobre distintas características que poseen los bonos para que podamos elegir el bono adecuado a nuestra inversión.



El inversor que se aproxime por primera vez al prospecto de emisión[1], resumen de un bono o cualquier instrumento de renta fija se verá abrumado ante tanta información. Además en Argentina, tenemos dos particularidades en el mercado de bonos local: En primer lugar una bajísima cantidad de instrumentos disponibles. En EE.UU. el gobierno federal realiza nuevas emisiones semanalmente lo cual genera que haya una infinidad de instrumentos de inversión con distintos vencimientos. En la Argentina de los últimos años el gobierno federal apenas realizó emisiones al momento de renegociar la deuda en default, siguiendo una estrategia de Reducción de la deuda. La ausencia de un abanico tan amplio de bonos es en primer lugar una desventaja del mercado local, sin embargo para el pequeño inversor la oferta resulta más que suficiente. La segunda característica es la complejidad que adquieren los instrumentos argentinos: Amortizaciones parciales; cupones capitalizables; referencias a diferentes índices son solo algunas de las características de nuestros bonos que son muy poco usuales en el resto de los mercados del mundo.

PRECIO DE UN BONO


Pero antes de pasar a la información que nos da el prospecto dediquemos unas líneas al precio de los bonos. Un bono es un instrumento de renta fija. El inversor conoce perfectamente el calendario de pagos al que tiene derecho por poseer ese bono. Ese calendario no se modifica desde el comienzo de la emisión hasta el momento en que el bono es pagado. Algunos emisores como el gobierno federal de EE.UU., son conocidos por haber cumplido con las obligaciones asumidas en sus bonos a lo largo de más de 200 años. En los últimos años vemos que esa obligación llega al punto en el cual se “apaga al gobierno” para dejar de gastar y cumplir con las obligaciones asumidas en sus bonos. A pesar de esta seguridad sobre el pago futuro, el precio de estos bonos varía minuto a minuto. ¿Por qué si estoy muy seguro de cuanto voy a cobrar a futuro el precio del bono varía constantemente? Por la tasa de descuento.

TASA DE DESCUENTO

 Por más que mis ingresos futuros estén confirmados la valoración que yo hago hoy de esos ingresos futuros es lo que va cambiando. La causa de esta variación está en la valoración que hoy hago de esos ingresos futuros (que son fijos). Llamamos a esa “valoración de ingresos futuros” tasa de descuento. Mis ingresos futuros son ciertos, pero mi tasa de descuento varía ante cada noticia, por eso varía mi valoración actual del bono. Cuando esto le pasa al universo de inversores, algunos quieren vender el bono porque lo valoran menos que alguien que lo quiere comprar a un precio que es inferior a su valoración. Ambos poseen la misma certeza sobre los pagos futuros, pero diferentes “valoraciones del futuro” o tasas de descuento hacen que uno lo quiera comprar y otro vender a un mismo precio.

Las tasas de descuento son subjetivas (dependen de cada persona) pero se ven modificadas por ciertos “riesgos en el bono”: Riesgo de crédito (o riesgo del emisor): Un emisor en el cual confiamos que pagará siempre le vamos a asignar una tasa de descuento menor que a un emisor que creemos puede tener problemas para asumir sus compromisos. El emisor problemático le suma a nuestra tasa de descuento un riesgo de crédito que hace que paguemos un bono con condiciones similares a menor precio por haber sido emitido por un emisor en quien no confiamos tanto.

TIR

En el análisis de proyectos de inversión hay un concepto muy utilizado que es el de TIR. La TIR es una medida de rentabilidad. A pesas las discusiones que podamos tener sobre el indicador, a grandes rasgos la TIR resulta muy útil al compararla con nuestra tasa de descuento. Una TIR mayor a nuestra tasa de descuento indica que debemos llevar a cabo esa inversión y viceversa. En los bonos la TIR es una medida objetiva que se construye solamente a partir de comparar las obligaciones futuras en con el precio a hoy.
Ante dos bonos con las mismas características el inversor debe elegir el de mayor TIR.

LA DURATION Y LA CURVA DE RENDIMIENTOS


Una segunda medida es la de Duration. En el cálculo de la Duration nada importa el precio del bono sino solamente el calendario futuro de pagos del bono. La Duration resume un calendario de pagos (Que indica en que momento se recibirá cada cupón y amortización del bono) en un solo valor que representa el tiempo promedio en el que recibiremos los pagos acordados. A medida que pasen los dias la Duration se irá reduciendo aunque a un ritmo cada vez menor. La duration es un indicador muy útil para el inversor ya que nos permite conciliar nuestros ingresos futuros con nuestras obligaciones futuras como explicamos en una de nuestras primeras publicaciones: .
            Pero además una combinación de la Duration y la TIR de los bonos nos permiten establecer un análisis muy importante, el de la Curva de rendimientos, veamos un ejemplo de este indicador tal cual lo publica diariamente el Instituto Argentino de Mercado de Capitales:

En esta información vemos la posición de cada bono en cuanto a su TIR y Duration en comparación con una curva de ellos que representa al promedio. Como una mayor Duration implica un mayor riesgo, la curva nos indica que ante bonos con condiciones similares debería comprar los bonos que se encuentren por encima (mayor TIR) o a la izquierda (menor Duration, menor riesgo) de la curva de rendimientos.

COMPARARCIÓN Y DIVERSIFICACIÓN


Más allá de las preferencias de los bonos que podamos encontrar a partir de los principales factores que recién analizamos: Emisor, TIR, Duration debemos recordar dos conceptos básicos en cuanto a la administración de bonos.
En primer lugar recordad que no podemos realizar comparaciones de bonos diferentes. Una cartera debería en primer lugar definir que tipo de bonos quiere (En Argentina, tenemos la interesante gama de entre dólares (billete o Linked) o pesos (+ BADLAR o + CER) y recien después de esto, compararlos. Ningún sentido tiene comparar la TIR de un bono en USD con uno en ARS e incluso en USD bonos de diferentes legislaciones. Esta selección no se hace buscando reducir riesgos generales sino cubriendo de mejor manera mis obligaciones subjetivas en base a: Riesgos de los que me quiero cubrir y maduración de mi inversión como lo vimos en las primeras publicaciones.
En segundo lugar la importancia de la diversificación. Como aversos al riesgo debemos tener siempre presente que un menor riesgo es deseable para nuestra cartera, en particular en los casos de pequeños ahorristas. En ese contexto la diversificación nos proporciona una baja eficiente del riesgo total de la cartera. Más allá de nuestros temores y los riesgos frente a los cuales queramos cubrirnos siempre debemos darle lugar a la diversificación de las carteras e invertir, aunque sea parte menor en activos diferentes de los que usamos para cubrirnos de nuestro riesgo principal.

Ya tienen los elementos para establecer un análisis objetivo y comparar los bonos para armar su propia cartera de inversión.

Para practicar esto les sugiero un ejercicio:

Los inversores que comienzan solos por primera vez a invertir en bolsa suelen volcar la mayoría de sus ahorros al Boden 2015 (RO15). Comparen este bono con otros que son emitidos por el gobierno nacional a pagar en dólar billete como el AA17; AN18; PARA y DICA.
            Luego comparen entre si el AA17 y el GJ17; el PARA y el PARY; el DICA y el DICY y analicen de que manera afecta a los rendimientos de cada bono la diferencia entre la legislación local y la extranjera.


[1] El Prospecto de emisión es un documento que el emisor debe presentar obligatoria y públicamente para que el inversor pueda conocer las condiciones bajo las cuales se emite el bono en cuestión.
[2] http://www.iamc.sba.com.ar/Imgs/Dyn/ArchivosLenguajes/9042-2014-2-7T18-34-0.pdf