martes, 20 de mayo de 2014

MI EXPERIENCIA EN EL ANÁLISIS TÉCNICO

En este blog he sido poco propenso a escribir opiniones y experiencias personales prefiriendo centrarnos en datos objetivos. Sin embargo, como continuación y extensión de la publicación anterior me voy a apartar de esa costumbre. En el último año he cambiado totalmente mi perspectiva sobre el A.T., me he formado en su conocimiento y lo que es más importante, he realizado muchas predicciones basándome en esos estudios en muchos casos con buenos resultados tanto para mis inversiones como para las que administro.

MI PROPIA REVOLUCIÓN COPERNICANA

El Epistemologo Thomas Khun desarrollo una extensa teoría sobre los paradigmas científicos. En su teoría llama “Revoluciones Copernicanas” a los procesos en los cuales un conjunto de ideas es abandonado y remplazado por uno novedoso. Uno de los aspectos más interesantes de la teoría de Khun es que estos cambios no se dan por “las ventajas teóricas o empíricas de una teoría sobre otra” sino por hechos puramente psicológicos. Ese fue mi caso en tomar el Análisis Técnico.
A principios de Mayo de 2013 me encontraba finalizando mi posgrado de especialización en mercados de capitales en el IAMC del MERVAL. Por mi formación de economista y seguramente también por el desarrollo que di por muchos años a la epistemología no entraba en mi cabeza otro análisis que el fundamental. La famosa búsqueda de los “micro fundamentos” que explican los movimientos macroeconómicos. La dirección del posgrado también estaba en manos de dos de los Macroeconomistas más importantes del latinoamérica, los profesores Frenkel y Fanelli por lo que gran parte del posgrado acompañaba mi formación. Sin embargo, como mucho dicen, lo mejor de los posgrados no está en los profesores sino en los compañeros. Uno de mis compañeros era un contador de 24 años que su única experiencia laboral había sido durante años en el cual sea seguramente la casa de análisis técnico más importante del país. Durante todo el año que llevábamos estudiando juntos, compartíamos nuestro interés en el mercado desde nuestros diversos puntos de vista. Yo como siempre revisando los fundamentos de las empresas en las que invertía. Confiaba en lo subvaluados que se encontraban los activos inmobiliarios y agrícolas de IRSA y CRES; creía que la caída de valor de YPFD había sido excesiva; Confiaba en la capacidad de producción de TS y en la potencialidad de ERAR. En bonos solo esperaba el sinceramiento del IPC y confiaba que la TIR del 14% en RO15 era excesiva. Pero en todo momento me burlaba de los análisis técnicos comentándole a mi compañero que el “Solo hacía dibujitos”.
Para el 6 de mayo de los pocos módulos que nos quedaban en carpeta estaba el de Análisis Técnico a dictarse por los profesores Maslatón y Ruarte. Para ese momento no sabía quién era Elliot, apenas había escuchado de una serie de Fibonacci, y hubiese errado en caso de intentar arriesgar que significaban las siglas OHLC. El Merval y los bonos llevaban un excelente rendimientos desde los mínimos de Junio 2012 (2100 puntos) con un máximo relativo a fines de Enero (2900 puntos), un impasse en Febrero y excelentes rendimientos en Marzo y Abril que llevaban al principal índice de acciones de la Bolsa de Buenos Aires a la zona de 4000 puntos y al CCL (hoy dólar bolsa) cerca de los $10. Difícil era pronosticar un ajuste en esos momentos en los que los indicadores de actividad volvían a mostrar datos positivos luego de un mediocre 2012. Sin embargo, durante la jornada bursátil del 7 de Mayo, mi compañero, que pasaría a ser mi analista técnico de cabecera me indicó que los 4100 eran techo del MERVAL de la onda iniciada desde los 2100 y que el recorte iba a superar el ¡25% del valor total del índice! Ese 7 de Mayo desarmé el 50% de mis posiciones en acciones. Esa noche tuve mi primer clase de Análisis Técnico, a pesar de que algunas de las posiciones desarmadas el día anterior, aumentaron durante la siguiente jornada, el 8 de mayo desarmé la posición restante de acciones. Solo me lamento no haber desarmado también la posición de bonos en dólares.
Quienes se inician en la inversión bursátil festejan cuando suben los papeles en los que están invertidos. Después de un tiempo me doy cuenta que no hay nada más hermoso que ver como bajan los papeles que uno estudia en los momentos en los que uno se encuentra fuera de ellos.
Desde ese día me di cuenta del poder de predicción que tiene el A.T. ¿Hubo momentos en los que se equivocaron esas predicciones? Sin duda, pero los aciertos fueron tan fuertes (no solo ese máximo en 4100, sino también el soporte de esa caída en 2900 (marcando clarísimamente el 61,8% de la caída de Fibonacci) a principios de Julio) que las ganancias compensaron cualquier pérdida de los errores. Terminado el posgrado tomé otro curso de A.T., para alguien que conoce el mercado se pueden acceder en menos de 20 horas de capacitación. Pero el A.T. no es una ciencia, sino que tiene mucho de arte, y como todo arte es clave la práctica, que al igual que entrena la mano en el pintor, también entrena la vista en el analista.

CAMBIO HEGELIANO

Mis 6 años de estudio de Economía y el desarrollo de esas ideas hasta Mayo de 2013 que me volvían un fundamentalista fue la Tesis en mis análisis. Los sucesos que relaté desde el 8 de Mayo de 2013 hasta Octubre de ese año, esa revolución en mi forma de pensar fueron mi antítesis. Abandono total del análisis fundamental y su reemplazo por la adopción absoluta del análisis técnico.
Uno de los profesores nos comentaba como podíamos predecir todos los momentos claves en la historia de nuestro país siguiendo series de Fibonacci en tiempos: Los 55 meses desde cierto hecho, los 89 marcaban hechos clave, los 144 serían catastróficos… (Me gustaría releer esto en Mayo de 2015 ). Las crisis norteamericanas, las crisis emergentes, todo se podía pronosticar usando Fibos, tanto en valores como en tiempos. Otro de los profesores nos decía que YPF y los bancos Argentinos iban a estar quebrados para 2014 mientras que TS sería la única empresa argentina en sobrevivir.
El AT permitiría a uno analizar acciones de empresas que nunca había escuchado hablar, pero no solo índices de activos financieros. Crecimientos de países, Índices de popularidad de gobernantes, incluso el desarrollo de la vida personal se podría predecir por un análisis técnico.
Fue el mismo compañero de la universidad quien logró mi síntesis. El A.T. es muy poderoso, pero de ninguna manera se pueden excluír los estudios de la realidad y el día a día de las empresas. Cuidado esto difiere mucho del concepto clásico que nos dice: “El Análisis fundamental nos dice que comprar y el técnico cuando”. Nada de eso, de hecho el estudio de información real que hoy en día incluyo en mis análisis en muchos casos contradice los principios del Análisis fundamental. Operar en contra de las calificadoras, de los resultados de balances, de las noticias de fraude, de los rumores de expropiación, de las recomendaciones de TIMES, los grandes fondos de inversión y LA NACIÓN y EL CRONISTA para el mercado Argentino. Pero eso es también A.F. aunque no de la forma en el que normalmente nos lo es enseñado, sino adaptándolo al importantísimo componente psicológico de los mercados.

CONCLUSIÓN

Esa es la síntesis de mi acercamiento al análisis técnico. Espero no sea mi puerto de llegada porque va a significar que no aprenderé nada más. El mercado no me ha hecho millonario hasta ahora así que claramente no he desarrollado completamente mis conocimientos y sin duda no son acabados. Pero espero esta historia les sirva para entender las potencialidades que tiene este enfoque y la que pueden tener muchos otros que aún no conocemos. Siempre se sigue aprendiendo y siempre lo debemos seguir haciendo, el día que lo dejemos de hacer, el día que nos neguemos, a al menos probar otros conocimientos, va a ser el día que comencemos nuestra declinación definitiva.


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