jueves, 3 de abril de 2014

El Riesgo en las acciones


Excepto que hayas sido un inversor extremadamente afortunado que siempre ganó (y si lo hiciste espero que estés disfrutando tus millones y no leyendo mi Blog), luego de las primeras prácticas reales vas a haber acumulado tu buena experiencia de ganancias y pérdidas. Son estas experiencias las que van convirtiendo al inversor inexperto que es un “buscador de ganancias” en un inversor consciente que es un “administrador de riesgos”. Por eso en la publicación de hoy vamos a estudiar de que manera podemos “medir” los riesgos de las diferentes acciones en las que invertimos.

RECORDEMOS  QUE ES EL RIESGO

Es importante, recordar que a pesar de que el término “riesgo” en el lenguaje coloquial se relaciona con “posibilidad de que se presente una situación negativa”. El riesgo en activos financieros no solo refleja la posibilidad de pérdida sino también la de ganancia. Así, para una acción el “riesgo” es un concepto equivalente (y de hecho, así se mide) al de volatilidad o variación. Una acción riesgosa no es una acción con mayor propensión a la pérdida, sino una acción con mayor propensión a la variación, o sea a que suba y baje fuertemente. Para que el concepto de riesgo se vuelva negativo cuando hablamos de instrumentos financieros tenemos que tomar la premisa (que por más “loco” que sea el inversor, siempre debe tomar) de que todo inversor es en mayor o menor medida averso al riesgo, es decir, que no le gusta el riesgo. Entre dos instrumentos con igual rentabilidad esperada, siempre vamos a preferir el de menor riesgo. Aunque la verdad es que nunca vamos a estar seguros de una rentabilidad esperada y si la hay, mayores niveles de riesgo se deben asociar, normalmente, a mayores rentabilidades esperadas.

EL  INDICADOR BETA

Como ya mencionamos en la publicación anterior los indicadores no dan ninguna información hasta que no comparamos el dato de una acción con el de otra acción similar . El beta tiene la ventaja de ser un indicador relativo (o sea que ya está comparado a algo). El beta nos determina el nivel de riesgo de una acción en relación a su índice de referencia. Para el caso de las acciones cotizadas en la BCBA el indicador de referencia va a ser el MERVAL, en el caso de una tecnológica de EE.UU el índice de referencia será el NASDAQ, en caso de otro papel cotizado en el NYSE la comparación será hecha con el índice DOW JONES.  Los índices de acciones no tienen un comportamiento propio sino que se determinan por la composición de los papeles que representan. Algunos de esos papeles son más o menos volátiles que el mercado, eso se expresa en su indicador Beta. Un indicador Beta cercano a 0 refleja un papel con muy poca volatilidad, si el Beta es cercano a 1 esa acción tendrá una volatilidad promedio (similar a la del índice de referencia), y si es significativamente mayor a 1 nos dará la indicación de que esa empresa tiene una cotización muy volátil.
El Beta se construye con la información de los precios pasados del papel y el índice. Es un dato estadístico y objetivo (para el que le guste la matemática, es la relación entre la covarianza del papel y el índice sobre la varianza del índice) y como tal nos va a dar datos de información pasada, pero nunca de información futura. Para entender su potencial también tenemos que entender el contexto en el que analizamos el beta. Por ejemplo, para el MERVAL actual, que desde Mayo de 2012 inició un proceso de crecimiento en pesos espectacular (Incluso medido en dólares, oficial, blue, violeta, el que quieras, fue el índice país que mayor crecimiento tuvo en 2013 y en lo que va de 2014) las acciones que poseen Betas bajos no reflejan poca volatilidad sino crecimientos magros, tales son los ejemplos de COME (Beta = 0,13) y MOLI (Beta = 0,32) mientras que las que crecieron más que el promedio muestran betas altos como EDN (Beta: 1,94) y BMA (1,6). Por eso siempre es interesante tratar de entender  de donde surge el dato del Beta. En el mercado de EE.UU. una empresa que posee un beta bajo y sostenido es Mc Donals (MCD) con un beta de 0,35 y la hace una acción muy poco riesgosa. Por el contrario un caso paradigmático de un mal funcionamiento del indicador Beta es el de la farmacéutica ARENA (ARNA) que por haber tenido aprobaciones de patentes en momentos que el mercado iba a la baja expresa hoy un Beta negativo (-2,25). El beta negativo expresa que el papel se comporta de manera contraria al mercado, esto no es algo común excepto en compañías que producen activos de refugio, como el oro. Por eso en algunos momentos las mineras pueden tener Betas negativos.

MIRAR EL RIESGO POR SI MISMO

Alguno me podrá decir que lo que importa no es el Beta sino el Beta modificado. Sin embargo, este indicador no es mucho más que ponderar el Beta por el índice de apalancamiento de la empresa analizada. Y justamente es el apalancamiento uno de los factores principales que uno tiene que observar para conocer el “riesgo real” de la empresa que tarde o temprano se traducirá en el riesgo financiero. El apalancamiento es la proporción en que la empresa financia sus activos a partir de recursos propios y de recursos prestados. Cuanto mayor sean los recursos prestados mayor será la ganancia potencial para el accionista en caso de que los negocios sean exitosos, pero en caso de que los mismos bajen habrá que pagar todo lo que fue prestado por los acreedores antes que el accionista vea un solo peso.
Conocer el negocio también es importante. Las farmacéuticas chicas en EE.UU. son empresas muy riesgosas ya que su éxito o fracaso puede depender solamente de la aprobación o no del permiso para producir un medicamento. Mientras que empresas que tienen un negocio establecido, de gran tamaño y con precios y costos estables van a tener un riesgo sensiblemente menor.
También podemos analizar la reacción que esperamos de los ingresos de las empresas ante vaivenes en la macroeconomía. Así las acciones de compañías que producen artículos de consumo poco elásticos al ingreso (que se siguen consumiendo por más crisis que haya) como, la ya mencionada, Mc Donnals, Coca Cola o (hasta el momento que comenzaron las prohibiciones en la década del 90´) las tabacaleras como BAT, mantienen sus ingresos parejos.  El consumo de Coca Cola, Mc Donnals y de cigarrillos no baja cuando la gente tiene menos dinero pero tampoco se consume significativamente más cuando aumenta. Lo contrario ocurre con las empresas de Restaurantes de lujo, o entretenimientos cuyos consumos se ven muy afectados por la disponibilidad de ingreso de los potenciales consumidores.

CONSIDERACIONES FINALES DEL RIESGO

Finalmente nunca debemos olvidar el riesgo al fraude. Los grandes fraudes al estilo Maddof o Parmalat suelen permanecer ocultos para los inversores minoritarios, por eso siempre es importante que al comprar, sepamos que es lo que estamos comprando. ¿Qué produce la empresa? ¿Ha crecido significativamente sobre bases sólidas en los últimos años? ¿Puede seguir creciendo de manera parecida en el futuro? Hay muchas empresas en las cuales invertir, así que si no tenemos esa información sobre una que elegimos, mejor, pasar a otra.

Y más allá de las inversiones bursátiles, sepamos que si existen inversiones que nos pueden dar resultados extraordinarios de esos que a veces vemos promocionados en los cuales se dice que “Con solo USD 1.000 invertidos , obtuve USD 10.000 en tres meses” y son inversiones legales, pero tienen implícito un riesgo altísimo, obviamente (si es que el argumento es real) van a publicar el que tuvo éxito y no a los 20 que perdieron todo su capital invertido.        

martes, 1 de abril de 2014

VALUACIÓN DE ACCIONES

Ya estuvimos analizando la estructura general de las acciones. En el Post de hoy vamos a comenzar a estudiar los precios que pagamos por las mismas. Estos análisis son muy importantes, porque, a diferencia de cuando compramos un bono para tenerlo a vencimiento, al comprar una acción no nos arriesgamos solamente a tener un bajo rendimiento, sino a tener pérdidas en nuestras inversiones. Siempre es importante recordar que ninguno de estos medios de valuación son ni objetivos ni exactos y ninguno nos asegura el éxito de nuestra inversión, a la larga, como explicamos en otros Post los “sentimientos” se terminan imponiendo sobre el razonamiento racional al momento de comprar y vender una acción.

LAS GANANCIAS FUTURAS

Como explicamos en el primer post, cuando uno adquiere una acción se hace “dueño”  de una compañía. Warren Buffet, uno de los inversores más exitosos de los últimos 50 años sugiere que al comprar la acción de una gran corporación, uno debería hacer el mismo razonamiento que el que haría al comprar un negocio del barrio que conoce. ¿Cúal es ese razonamiento? Simplemente comparar el precio que vamos a pagar por ese negocio en comparación con las ganancias futuras que esperamos que ese negocio nos vaya a dar. Pensemos por ejemplo en que deseamos comprar un negocio de ropa. Analizando la información que nos provee el vendedor del local, vemos que factura $200.000 por mes, que el costo de esa ropa vendida es de $110.000, que paga unos $5.000 de diversos servicios, $30.000 de gasto por los empleados que trabajan en la tienda y unos $25.000 de otros gastos. La ganancia bruta del negocio es de unos $30.000/mes ó $360.000/año. ¿Qué precio sería el adecuado pagar por este negocio? ¿$100.000 (Precio A)? ¿$1.000.000 (Precio B)? ó ¿$10.000.000 (Precio C)? Podemos hacer algunas  cuentas fáciles:


% Ganancia Esperada/ año
Años para recuperar la Inversion
Precio A: $100.000
360%
0,28
Precio B: $1.000.000
36%
2,78
Precio C: $10.000.000
3,6%
27,78

¿Qué tasa de ganancia es la correcta? ¿Cuántos años son los adecuados para recuperar el precio que pagamos?
Tampoco acá hay una respuesta clara, todo depende del contexto en el que estemos parados.  Para este negocio por ejemplo, podríamos ver una alternativa de inversión que siempre está disponible para todos, como es la tasa de interés pasiva de un banco (La tasa que el banco paga por el dinero que se le deposita, en Argentina, pensemos en la tasa de un plazo fijo). En nuestro país actualmente se encuentra cercana al 25%. En ese contexto, pagar el precio C ($10.000.000) sería un despropósito, ya que con la misma inversión y en un canal mucho más seguro como es el de depositar el dinero en un banco, podríamos estar obteniendo $2.500.000 al año en vez de los magros $360.000 que obtenemos por comprar el negocio. ¿Y que hay del precio B? Si lo invertimos en el banco obtendríamos solo $250.000 que son menos que los $360.000 de invertir en el negocio. El razonamiento básico sería que es preferible pagar eso por el negocio y obtener mayores ganancias, pero acá entra otro concepto que hablamos en uno de las primeras publicaciones de este Blog, El Riesgo. Esos $110.000 más que gano al año, ¿Valen la pena el riesgo extra que tomo por invertir en el negocio que por invertir en el banco?

No tenemos la respuesta para esto, pero vamos dejando algunos conceptos claros necesarios para la valuación de empresas y por lo tanto de acciones:

11)      Comparar el precio que vamos a ganar con las ganancias futuras. En los mercados bursátiles es muy común encontrar el indicador Price to Earnings (P/E) que es similar al de “años para recuperar la inversión” que mencionamos anteriormente. Este indicador es objetivo cuando se hace sobre los resultados ya publicados por la empresa cotizante, sin embargo, como en todo negocio, no nos importan los ingresos ya pasados sino los futuros que son desconocidos pero estimables por los analistas de bolsa, por lo que el indicador pasa a ser P/E E usando el supraíndice (E) para indicar que las ganancias (Earnings) serán estimadas.
22)      Comparar entre empresas. De nada nos sirve saber si el P/E es de 2, 10 ó 20 si no tenemos con que compararlo. Entonces este indicador gana su potencial cuando podemos compararlo con el mismo indicador de otras empresas. Así, un P/E por debajo del promedio indicará que el precio de esa empresa es bajo y viceversa al ver un P/E alto. Sin embargo, vale la pena mencionar que los índices como el P/E solo sirven para comparar entre empresas del mismo rubro. De nada sirve analizar que está barato el P/E de un banco al compararlo con el de una petrolera.
33)      Valuar los Riesgos. Esta tarea es muy complicada y depende en gran grado de la propensión al riesgo de cada inversor. Lo recomendable para este proceso es tener siempre presente la tasa de interés libre de riesgo, esto quiere decir cual es el rendimiento de una inversión sin riesgo alguno.  Dicha tasa es teórica, pero para nuestros fines prácticos usaremos la tasa de los bonos del tesoro estadounidense en el caso de inversiones internacionales (aprox 0,40% para un año) o la de plazo fijo en Argentina para inversiones en pesos (BADLAR aprox 25%). Siempre debemos tener en cuenta estos valores para analizar cuanto rendimiento por encima de estas tasas nos darán las inversiones que realizamos que implican cantidades mayores de riesgo.

EL VALOR CONTABLE

                También para comparar empresas del mismo rubro, muchas veces nos es importante analizar el precio que pagaremos en relación al valor contable de la participación que estamos comprando. Como comentamos en el post anterior, normalmente una empresa posee un valor mayor que el que su contabilidad nos muestra por todos esos valores intangibles que la contabilidad no puede valuar. El ya ser parte del negocio y conocerlo son desde el vamos, valores importantes que una empresa tiene y no se reflejan en contabilidad alguna. Sin embargo la mayor ventaja de este indicador es que nos permite “relativizar” el precio del papel. ¿Qué significa esto? Las diferentes empresas cotizan a diversos precios, incluso si son del mismo sector y ningún sentido tiene comparar los $27 a los que cotiza la acción de Banco Macro (BMA) con los $13 a los que cotiza la acción de Galicia (GGAL).
A lo largo de la vida de la acción las empresas ordenan hacer “Splits” (que por cada acción que se tiene se pasen a tener, por ejemplo 2, lo cual hace automáticamente valgan la mitad) o “Reverse Splits” solo en la búsqueda de generar precios que faciliten la compra y venta de las acciones. Es por esto que esos valores de $27, $13 o $500 no tienen ningún sentido en cuanto a la valuación de la empresa y su comparación con el resto. Ahí es cuando el indicador “Price to Book Value” adquiere su significado, permitiéndonos ahora ver cuán por encima de su valor contable cotiza cada empresa.  Ese se transforma en un indicador útil para ver porque el valor que el mercado le da a cada empresa pero también nos da el dato de que si consideramos que ambas empresas son muy similares, entonces la que tenga un menor P/BV nos va a indicar que se encuentra “barata”.

CONCLUSIONES Y EJEMPLOS EN EL MERCADO ARGENTINO

Vamos a ejemplificar como usamos estos indicadores en el sector bancario y en el mercado local:
En nuestro panel líder de acciones tenemos 3 bancos cotizantes, Banco Macro (BMA), Banco Francés (FRAN) y el grupo financiero Galicia (GGAL). Los dos primeros cotizan con ratios de P/E similares (4,3) mientras que el último cotiza con un P/E de 6,5. Uno podría entender por esto que hay una ventaja en GGAL como empresa frente a los otros bancos Argentinos. Si por el contrario, creemos que la operatoria de los otros bancos es similar a la del grupo financiero, en ese caso deberíamos vender las acciones de GGAL (que se encuentran caras relativamente) y comprar de BMA y FRAN (que se encuentran baratas) hasta que todos los P/E estén en valores similares.

Pero también quiero poner la atención en como estos indicadores son muy útiles para ver oportunidades de inversión. Hemos insistido en distintas publicaciones como el supuesto “mal momento” que vive la Argentina es en realidad una gran oportunidad de inversión. Los bancos argentinos se encuentran en muy buenos momentos y en toda la década han generado importantes ganancias que aún no se han capitalizado en el precio de sus acciones. Esto lo podemos ver en como los indicadores de P/E son muy bajos al compararlos con los de un banco Brasilero (ITAU: 9,66) y aún más con bancos de EE.UU. y México (Bank of America: 19,21; Banorte: 18,04). Como podemos ver para que los bancos Argentinos operen a el 50% del valor de un banco norteamericano, los precios de FRAN y BMA deberían más que duplicarse, mientras que los de GGAL deberían aumentar en más de un 50%. En un contexto de leve mejora del país, los bancos también podrían incrementar sus ganancias haciendo que los efectos de la “normalización” sean aún mayores y se expresen generando grandes rendimientos en la inversión en acciones de estos bancos. Aunque como siempre aclaramos, esto es renta variable y nada nos asegura, que GGAL en realidad se encuentre inflado y para volver a P/E como los de BMA y FRAN pierda el 50% de su valor…