Ahorramos e invertimos para ganar
más plata. La economía nos enseña que el ahorro es un “sacrificio del consumo
presente”. Solo nos sacrificamos porque creemos que en el futuro, gracias al
esfuerzo de hoy, vamos a poder consumir más. Por eso, es totalmente normal
esperar una ganancia de nuestras inversiones que incremente nuestros ahorros de
cara al futuro.
¿CUÁNTO GANO?
Quienes recién se asoman al mundo de las inversiones normalmente se alegran cuando ven ganancias. Como administrador de inversiones muchas veces me encuentro con personas que reaccionan de igual manera cuando se les informan sus resultados sin importar si la ganancia fue excelente o mediocre. Como si lo único importante fuese que el valor de la cuenta haya aumentado. Por eso en las próximas líneas intentaré dar un panorama básico de cómo medir las ganancias de mis inversiones.
MUCHO MÁS QUE UNOS NÚMEROS BONITOS
Pensemos en el ejemplo de una
persona que invierte $10.000. Al pasar 30 días revisa su cuenta y ve que la
misma vale $11.500. La ganancia que reportaron nuestras inversiones es la
diferencia entre el valor actual y el valor inicial, o sea $1.500. Ahora
pensemos que pasan otros 30 días y al revisar sus inversiones ve que las
mismas valen $13.100. Haciendo la misma cuenta vemos que por todo el período
lleva ganados $3.100. Pero, ¿En que mes ganó más? En el primero ganó $1.500 y
en el segundo $1.600, parecería que durante el segundo mes la inversión tuvo
mejores resultados, sin embargo vamos a ver que no es así.
Un ejemplo extremo nos ilustrará porque.
Imaginemos a otro hombre que destina $1.000 a una inversión, y después de un
mes, la misma vale $3.000, ganó $2.000. Al mismo tiempo había realizado otra
inversión de $100.000 y al pasar el mismo mes, vale $102.500. En la segunda
inversión ganó $2.500, $500 más que en la primera, sin embargo, este hombre,
que sabe como medir sus ganancias, se da cuenta que es la primer inversión la
más rentable.
LO QUE IMPORTA ES LA PROPORCIÓN
Raramente nos importe el monto
ganado en una inversión como lo analizamos en el párrafo anterior (el “monto de
la ganancia"). Lo que el inversor debe estudiar es su ganancia en
proporción a su inversión. Llamamos a esta proporción rentabilidad de la
inversión. Así, nuestro inversor no compara ganancias de $2.000 contra otra de
$2.500, sino que compara rentabilidades del 200% ($2.000/$1.000) y del 2,5% ($2.500/$100.000).
Podemos ahora volver a nuestro primer ejercicio y ver que: En el primer mes la rentabilidad fue de 15% ($1.500/$10.000), a lo largo de los dos meses fue de 31% ($3.100/$10.000), sin embargo en el segundo mes la ganancia fue de 13,91% ($1.600/11.500). A pesar de que $1.600 parecían más que $1.500, podemos ver que la rentabilidad del primer mes fue, en realidad, mejor que la del segundo.
Podemos ahora volver a nuestro primer ejercicio y ver que: En el primer mes la rentabilidad fue de 15% ($1.500/$10.000), a lo largo de los dos meses fue de 31% ($3.100/$10.000), sin embargo en el segundo mes la ganancia fue de 13,91% ($1.600/11.500). A pesar de que $1.600 parecían más que $1.500, podemos ver que la rentabilidad del primer mes fue, en realidad, mejor que la del segundo.
... PERO TAMBIÉN EL TIEMPO
Ya entendimos la importancia de
ver a nuestra ganancia en proporción al dinero invertido inicialmente. Pero hay
otro factor muy importante para la evaluación de nuestras ganancias, el tiempo
de la misma. En el ejemplo anterior parecería que la inversión a 2 meses fue
muy superior a la inversión durante el primer mes si comparamos sus
rentabilidades. 31% contra 15% ¡Más del doble! Pero definimos anteriormente que
la ganancia era el “premio a mi sacrificio”, entonces, cuanto por más tiempo me
sacrifique, más ganancia debo esperar. Ahora ¿Cómo medimos el tiempo de
sacrificio? Simplemente igualando los plazos. La rentabilidad de 31% en dos
meses es una rentabilidad del 14,4% por mes; la rentabilidad de 15% en un mes
es una rentabilidad de %32,25 en dos meses. Al igualar los plazos vemos que la
inversión durante el primer mes fue mejor que la inversión durante los dos
meses en conjunto[1]. Lo más usual es analizar
tasas anuales de rendimiento. La rentabilidad anual de la inversión a dos meses
fue del 405% anual y la de la inversión a un mes fue de 435% anual.
AHORA SI, PODEMOS COMPARAR
Ponderar mis ganancias por monto
invertido y plazo de la inversión es el primer paso para conocer mis ganancias.
Así voy a poder comparar mis inversiones contra otras similares por la
rentabilidad que ofrecen. Por ejemplo la tasa de un plazo fijo (siempre
expresada en rentabilidad anual, sin importar que el plazo sea de 30; 60; 90 o
360 dias), lo mismo la TIR
de un bono, o la rentabilidad anual de una acción. Todos estos valores se
expresan en proporción y por un plazo de normalmente un año.
Esta información es la básica que todo ahorrista debe conocer, por más
que nuestras inversiones sean manejadas por un tercero (ejecutivo de cuenta,
Broker o fondo de inversión) siempre debemos estar informados al menos de las rentabilidades anuales
de nuestras inversiones. En esta página pretendemos que incluso el ahorrista
menos avezado adquiera este conocimiento y así pueda elegir y desarrollar
mejores inversiones.
Ejemplo1: ¿Cuál es el rendimiento anual (12 meses) de una ganancia de 5% en 3 meses?
DATOS: Rentabilidad 5% (0,05); Plazo de la inversión (b) 3 meses; Plazo al que la quiero llevar (a): 12 meses.
RESOLUCIÓN: [(1,05) ^ (12/3)] - 1 = 21,55%

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